Por un debate económico serio

- 22 de agosto de 2018 - 00:00

Continúa. El Gobierno Nacional, en particular el equipo económico relacionado con la planificación, legislación, políticas medidas y ejecución, deben tener como referencia los principios y objetivos del proyecto político con el que Lenín Moreno triunfó.

Bien hizo en la última Convención de PAIS, en recordar que se debe rescatar la Constitución, sobre todo el carácter democrático del Estado, respeto a los derechos, explotación racional de los recursos naturales, administración de sectores estratégicos y servicios básicos, soberanía nacional y política internacional, de respeto a los principios de no intervención, integración solidaria y el objetivo de la Patria Grande.

Igualmente, el Socialismo del Buen Vivir, de raíces ecuatorianas, de solidaridad humana y equidad, de reconocimiento al trabajo como la fuerza fundamental por sobre el capital; de eficiencia y transparencia.

Deben observar la coyuntura económica difícil y la necesidad de superarla, sobre todo en los ámbitos de las relaciones económico-financieras internacionales y fiscal-presupuestarias alentando acuerdos, en consecuencia con el interés nacional.
Las medidas, reglamentos y formas operativas se tienen que conjugar con este marco.

No caben distorsiones. Es imperioso considerar la necesidad de la liquidez fiscal y económica general; estimular inversiones con límites razonables, para la reactivación productiva, generación de empleo y crecimiento, sin menoscabo de los programas sociales. La máxima prioridad es la Economía Popular Solidaria (EPS), vinculada a la vida de la gente, producción de alimentos; agricultura, artesanía, vivienda social, pesca artesanal, turismo, etc., que deben tener trato preferencial en lo crediticio, tributario y provisión de servicios.

La remisión para ellos cabe a plenitud, al igual que los estímulos a emprendedores. Es prioridad del Gobierno, con la que hay que alinearse; al igual que la búsqueda de mecanismos idóneos para focalizar subsidios, ya que su razón de ser es de directo apoyo a sectores vulnerables y a ciertas actividades, generadoras de empleo, ingresos fiscales y divisas; que incorporan tecnología moderna y son de utilidad para la vida de la gente.

No cabe en el debate el doble discurso, menos la politiquería y prepotencia de quienes, cuando debían, no hicieron lo que ahora exigen, y menos defendieron al pueblo en sus demandas e intereses. (O)