¿De quién es la culpa?

- 08 de octubre de 2018 - 00:00

En Ecuador, aproximadamente una de cada cinco personas habilitadas para votar no vota. Acudir a las urnas no es un acto que entusiasma a una buena parte del país. En las elecciones de febrero del año anterior el 18,37% no se presentó. La cifra fue un poco más alta en 2013. Los encuestadores atribuían el ausentismo a la potencia en las urnas de Alianza PAIS: aquellos que no simpatizaban pensaban que sus votos no alcanzaban para vencer y por eso no sufragaban.
Esta vez, escucharemos una explicación distinta pero creo, a riesgo de equivocarme, que la tendencia podría ya estar marcada.

Luce difícil que los partidos puedan convencer a los electores ausentes de hacer la fila ese día porque la crisis de relevo en los cuadros es severa. Una encuesta de Perfiles de Opinión de abril de este año ya advertía que cuatro de cada cinco personas consultadas no se sentían identificadas con ningún movimiento político. Y aunque el ausentismo se paga caro (multa equivalente al 10% del salario mínimo vital) al Consejo Nacional Electoral no le resulta nada barato ni las campañas de promoción, ni la impresión de papeletas que nadie llenará. Más de 2,3 millones de ecuatorianos no acudieron a la última convocatoria. Es dinero botado a la basura.

Ecuador no es un caso excepcional. En Estados Unidos la apatía de los votantes fue la más alta de los últimos 20 años. En esa elección que ganó Trump, el 45% decidió no votar. En las dos últimas elecciones presidenciales de México (2006 y 2012) cerca del 40% tuvieron un comportamiento similar. Y en nuestra vecina Colombia por primera desde 1999 la cantidad de personas que votaron fue mayor a la de aquellos que se quedaron en casa. Si uno observa a los candidatos y a los momentos políticos, puede leer entre líneas y entender por qué las elecciones no llegan a comprometer a los ciudadanos. Dicen que quien no vota no debería tener derecho a quejarse. Yo creo que en un país donde todos somos contribuyentes y pagamos el alquiler, ese derecho está bien ganado.

Alguien dirá que EE.UU., México y Colombia tienen porcentajes altos porque son países donde el voto no es obligatorio. Realmente no son más de 30 países en el mundo donde el voto aún es mandatorio. Uno de ellos es Perú: la última vez registró un ausentismo del 18,20%.
¿De quién es la culpa que la gente no vote? Usted, que se quedará en casa la próxima vez tiene la respuesta: ¿De los partidos y sus candidatos o del sistema electoral? (O) 

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