Dark

- 16 de julio de 2019 - 00:00

Quizás Dark sea la mejor de las producciones de Netflix. Se trata de una serie interesantísima e intrincada, sea a nivel científico, sea a nivel filosófico. La trama habla de viajes en el tiempo, de la indefectibilidad del destino humano y de las difíciles relaciones personales y familiares, a través de una historia consistente y bien contada.

Los guionistas han aprovechado la idea, común entre ciertos físicos, de que, si pudiésemos viajar al pasado, no podríamos cambiar el futuro, a menos que creáramos –con nuestros actos– un mundo del todo distinto, “paralelo”. Lo interesante es que se presenta al futuro, al presente y al pasado como un todo unido, una “imagen” y no una línea recta que avanza de atrás hacia adelante. Un mundo en donde no solo el pasado determina el futuro, sino que el futuro determina el pasado, para que el presente sea el que es, el que debe ser irrevocablemente, y no otra cosa.

Así mirado, el “destino humano” se presenta, al igual que en varios relatos religiosos, atado a cumplir una misión predeterminada. Por mucho que se quiera cambiarla, el camino estará trazado, como trazada estaba la ceguera de Edipo o la infausta suerte de Orestes en la tragedia griega. Y, sin embargo, como en la tragedia, en Dark las personas se reniegan a cumplir ese destino que les ha sido dado. Buscan cambiarlo, evitarlo, sin poder hacerlo. En efecto, las cosas serán distintas solo en otras realidades (mundos).

La premisa de la historia es el determinismo en el más fuerte de sus sentidos: Sic mundus creatus est. Esta, que es una propuesta filosófica desmontada por la ciencia, es, sin embargo, una idea seductora (por angustiante o reconfortante, dependiendo de quien la vea).

Un “hilo de Ariadna”, como el que Teseo lleva para poder salir del laberinto después de matar al Minotauro, guía al personaje principal en su viaje en el tiempo, a la vez que una obra de teatro sobre la propia Ariadna es maravillosamente representada en uno de los capítulos de la serie. Pero, como en el cuento, la historia es invertida, y el destino de Teseo no es menos penoso que el del Minotauro: “Solo hay un medio para matar a los monstruos; aceptarlos”. (O)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: