Conaie: Beligerante e intransigente

- 17 de noviembre de 2019 - 00:00

El estado de postración de los indígenas en el Ecuador es incuestionable. En los últimos 60 años ha habido esfuerzos para reivindicar a los pueblos indígenas. Desde la Reforma Agraria iniciada por la Junta Militar de 1963; el establecimiento del Seguro Social Campesino, desde 1968; la implementación del Fondo de Desarrollo Rural Marginal, a finales de los 70, se ha podido apreciar un mayor interés del Estado y de la sociedad por mejorar la situación de los pueblos indígenas. No obstante, estos esfuerzos han sido insuficientes y las carencias en agua potable, alcantarillado, nutrición, atención de salud, educación, vialidad, riego y crédito de desarrollo son ostensibles. 

La creación de la Conaie, en 1986, permitió estructurar un cuerpo organizado que le diera voz al movimiento indígena. En efecto, las grandes movilizaciones que iniciaran en 1990, fueron creciendo en influencia y resultaron determinantes para el posicionamiento de la Conaie.

La visibilidad del movimiento indígena fue creando conciencia sobre sus necesidades y, en gran medida, generó la simpatía de los conciudadanos no indígenas. 

Algunos líderes se destacaron por su inteligencia, capacidad de diálogo y actitudes ponderadas: Nina Pacari, Luis Macas, Auki Tituaña, entre otros. Repentinamente, y tras 10 años de división promovida por Rafael Correa, quien maltrató y vilipendió al movimiento indígena, la Conaie se levanta con ferocidad desbordada  y desata un caos descomunal en el Ecuador. Sus dirigentes, en especial Jaime Vargas y Leonidas Iza, solo han mostrado agresividad, intolerancia, prepotencia y voluntad de imponer. La incitación al derrocamiento del gobierno, el procaz insulto al Presidente de la República, la orden de cese del transporte de petróleo, la declaración de intención de crear un ejército indígena, el secuestro de periodistas, policías y militares son algunos ejemplos de la barbarie en que han incurrido. 

La demostrada intención de marcar una agenda económica, de determinar la política económica del  Ecuador es una pretensión tan descabellada como la intolerable e insolente amenaza de Iza, al vicepresidente Sonnenholzner, de aplicarle “justicia indígena”. Los señores Vargas e Iza están desprestigiando a la Conaie y aniquilando vertiginosamente la respetabilidad que el movimiento indígena había adquirido frente a la sociedad. (O)

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