Necesidad de un plan anticorrupción

- 19 de septiembre de 2018 - 00:00

A propósito de la discusión sobre el viejo tema de la corrupción, es necesario expresar que ciertos poderosos grupos económicos criollos y poderosas empresas y mafias internacionales, directamente o a través de testaferros y plumíferos asalariados, disfrazados de analistas o especialistas, buscan aparecer como la quinta esencia de la transparencia, la ética, y la honradez sin límites. Ha provocado estupor leerlos o escucharlos, defendiendo a la transnacional depredadora Chevron, que logró a su favor un laudo arbitral de la Corte de La Haya, con motivo del juicio que, al parecer con falencias, ganó el Estado ecuatoriano.

La poderosa empresa, una de las beneficiarias de la política petrolera entreguista de la partidocracia, provocó en la explotación del crudo de la Amazonía derrames masivos, con las afectaciones humanas, ambientales y económicas masivas. El poder de esta poderosa empresa que vende unos $ 150.000 millones al año, puso en mal predicamento a la justicia ecuatoriana, pero ese no puede ser el pretexto para darle la razón, ni un nuevo argumento para envilecer las críticas y condenas al gobierno anterior por errores y actos de corrupción de algunos altos funcionarios, lo que resta seriedad y contundencia.

Otros han señalado ello, ha logrado “contaminar” a ciertos sectores del ámbito privado, lo que resulta ridículo, ya que el país aún tiene que cobrar la deuda de la vieja corrupción expresada desde siempre en los contratos con sobreprecios, evasión tributaria, desfalcos y robos de los dineros públicos, los atracos de la “sucretización” de la deuda externa privada, el robo del ahorro nacional y el salvataje en favor de la banca corrupta, la venta de glosas de la Contraloría, etc. etc, amén de la explotación laboral y el mal reparto de las utilidades.

El pueblo no olvida y la juventud tiene que informarse de todo esto y más, recordar que los corruptos alguna vez para camuflar y hasta seminstitucionalizar los robos hasta crearon una Comisión Anticorrupción, que poco a poco fue cambiando de nombre, hasta pasar inadvertida e intrascendente. Es necesario recordar que es indispensable aprobar ya un plan integral nacional permanente anticorrupción; coordinando roles de cada función del Estado, con los respectivos organismos de control del sistema educativo, pasando por el poder Judicial y otros. Manos a la obra. Quizás la Contraloría deba tomar la iniciativa o el CPCCS definitivo, que en marzo se elegirá con el voto popular. (O)