Somos los hijos del “Chavo del 8”

- 08 de octubre de 2018 - 00:00

Recordando el 2 de octubre el natalicio de Groucho Marx, pensé también en una frase suya aún vigente: “La televisión es muy educativa. Siempre que alguien la enciende voy a otra habitación y leo un libro”. Por mucho tiempo nos engullimos, sin reparos y hasta la fecha, todo lo que la televisión vomitaba. De esa manera, niños y otros un poco adultos, vimos el programa que se anunciaba como el número uno en humor: “El Chavo del 8”.  

A través de los años fuimos legitimando socialmente lo que recibimos del programa del llamado Shakespearito. Se nos hizo fácil vivir en una sociedad donde la presencia de los más pobres es tolerable; donde las clases dominantes perdurarán como tales; en que las injusticias se justifican con motivos genéricos; donde es normalísimo practicar las “vivezas criollas” esquivando incluso a la misma ley. Es decir, la corrupción junto a la evasión de los actos honestos es una diversión y burla, tal como cobrar un sueldo vitalicio de ex vicepresidente aún después de un año en prisión.  

Nos chantaron los vicios más graves que representaban a la sociedad mexicana de aquella época a manera de comedia, para que luego el programa se instale por largo tiempo como el educador de las generaciones venideras.

Las que hoy se sitúan con el ideal de ignorancia con que se planteaban a los niños (adultos disfrazados) en la escuelita de Jirafales. Así es como vemos que cualquier Godínez con muchos seguidores en redes sociales, mal llamados influencers, pueda decir lo que sea desprestigiando a otros o a gente que mantiene sus propias luchas justificadas. No vemos las cosas más allá de nuestro barril.

La violencia obtusa y cargada de apodos sexistas e irrespetuosos que existía en la serie de tv, se replicaron en la escuela, ahora en la calle, en las redes, en la familia y hasta en la Asamblea Nacional. Por último, ya sabemos cómo termina la historia del show “infantil”… con una desgracia: todos los personajes distanciados comidos por la avaricia hasta el final de los días. (O)