La ceguera moral de los ecuatorianos

- 23 de agosto de 2019 - 00:00

Tal parece que Zygmunt Bauman, ese famoso sociólogo polaco, se inspiró en las actuaciones de muchos de nuestros políticos, funcionarios públicos, operadores de justicia, criminales y hasta delincuentes para escribir sobre la ceguera moral y la adiáfora.

El neologismo “adiáfora” alude al hecho concurrente de “situar ciertos actos o categorías de los seres humanos fuera del universo de evaluaciones y obligaciones morales”. En tanto que “la ceguera moral” emerge cuando la ética se debilita tanto en una sociedad, que nos volvemos ciegos, por lo que ni la vemos ni echamos de menos.

Nuestro país, desde hace tiempo, sufre un letargo y un detrimento moral progresivos, la corrupción a todo nivel sumada a la violencia son las razones por las que, permanentemente, estamos en crisis. Hay ciertos actores de la sociedad (como los políticos) que no tienen empacho en desconocer o desechar todo compromiso moral.

Esta ceguera no reside únicamente en los ojos morales de estos actores o en sus campos de acción, la sociedad también se ha contagiado, solo así se puede explicar la pasividad y permisividad con la que contemplamos actos de violencia y corrupción sin hacer nada para impedirlos.

Nuestra sociedad parece estar adormecida, la insensibilidad moral hace que restemos importancia a autores y a hechos graves que merecen nuestra atención y repudio. En sensibilidades adormecidas se puede justificar insólitos comportamientos, como condecorar a un policía que pateó en la cara a un delincuente esposado y sometido, por poner un ejemplo. Son en estas sociedades donde el sufrimiento de muchas personas palidece y se vuelve insignificante, donde de a poco la ética desaparece y se termina comerciando con los principios y valores a precio de oro para algunos o de saldo para otros.

Lo cierto es que los riesgos de la ceguera moral, o sea, de una sociedad sin ética son tan graves que, como bien dice Adela Cortina en su libro Para qué sirve la ética:  “Ningún país puede salir de la crisis si las conductas inmorales de sus ciudadanos y políticos siguen proliferando con toda impunidad”. (O)