Carter en Cuba

09 de abril de 2011 - 00:00

A los 9 años de su primer viaje, el ex presidente Jimmy Carter hizo una corta visita a Cuba.

Ha sido el único gobernante norteamericano con el coraje suficiente para romper el bloqueo con su presencia en La Habana. Acompañado de su esposa y con su sonrisa característica, ha abordado frente a las autoridades de la isla temas candentes y se ha expresado con entera libertad sobre ellos.

El Premio Nobel de la Paz tiene a su haber el Tratado Torrijos-Carter, que devolvió el Canal a Panamá; y la creación de las Oficinas de Intereses en Washington y La Habana, que cumplen en cierta forma las funciones de embajadas entre los dos países. 

Ahora, además de conversar con Raúl y Fidel Castro -“su viejo amigo”-, tomó contacto con los representantes de la comunidad hebrea y con el cardenal Jaime Ortega, arzobispo católico. Visitó al prisionero norteamericano Alan Gross y se reunió con algunos miembros de la llamada disidencia.

Poco antes de partir hizo declaraciones que constituyen un hito dentro de la accidentada ruta de las relaciones cubano-norteamericanas. No solo se pronunció por el cese del bloqueo -lo que tiene casi unanimidad en la ONU-, sino que se mostró de acuerdo con que EE.UU. conceda la libertad a los cinco prisioneros que, desde hace 12 años, pagan el “delito” de haber impedido, con su heroica acción, actos de terrorismo contra su país.

Su manifiesto pacifismo lo llevó a mencionar la necesidad de que se permitan los viajes de norteamericanos a Cuba y de cubanos a Norteamérica.

Señaló que recibió extensa información de parte de cubanos de a pie, en torno al próximo Congreso del Partido Comunista a realizarse en este mes, el cual tiene un carácter histórico porque probablemente marcará profundos cambios y tendrá como protagonistas a representantes de las nuevas generaciones nacidas después del triunfo de la Revolución.

Igualmente manifestó que Cuba debe ser eliminada de la lista, elaborada por EE.UU., de países que apoyan el terrorismo.

En entrevista con la televisión cubana recalcó su coincidencia con Fidel respecto al peligro creciente del calentamiento global y la necesidad de la reducción de los arsenales nucleares, problemas que ponen en peligro la existencia de la vida humana en nuestro  planeta.

La existencia de personalidades con altas motivaciones éticas y humanísticas, como Carter y su actividad en pro de las mejores causas, permite abrigar un ligero optimismo sobre el futuro de las relaciones entre América Latina y la Unión Americana.