Vives y Domínguez

- 05 de octubre de 2018 - 00:00

Con la presencia de Carlos Vives en Quevedo tendremos de forma gratuita un gran espectáculo. Un artista de gran nivel a un costo, según han indicado, a cubrir por “amigos” del alcalde Jorge Domínguez y otra parte el Municipio. Del monto poco o nada se sabe, aun estando de por medio, como se ha declarado, dinero y recursos públicos.

Vives, sin lugar a dudas, le dará a la ciudad un plus en sus festividades cívicas que no han tenido Babahoyo, Buena fe o Valencia, por nombrar otros cantones de Los Ríos. Lástima que para nosotros sea solo ese espectáculo lo único relevante de la presente alcaldía en sus casi 5 años.

Mientras cantones como los antes nombrados se desarrollan con todos los servicios básicos a disposición de sus habitantes, nuestra ciudad sobrevive sin una atención capaz y honesta a tantos problemas que la agobian. Incluso, de manera sistemática y apasionada, los inquilinos del Municipio se entregaron al deshonor de recrudecer nuestros agobios.

De tal manera que si ellos heredaron un insalubre servicio de agua, lo empeoraron hasta tener a la ciudad sin el agua insalubre por lo menos. Si ellos recibieron un sistema corrupto de recolección de basura, lo exprimieron hasta el punto de quebrar la Empresa de Aseo.  

En razón de esto, creo que casi todos en Quevedo cambiaríamos el espectáculo del colombiano por el de cualquier músico nuestro, si a raíz de ello extirpáramos del Cabildo todo lo que representa Domínguez con su entorno edilicio y administrativo, y lo suplantáramos con la inteligencia, capacidad y decencia de quienes han contribuido a que Buena Fe, Valencia o Babahoyo –por citar- se vuelvan orgullo de sus habitantes.

Así, bien sea en afán de compensar una recurrente cuestionada alcaldía o buscando justificativos para un dispendio más, lo cierto es que Domínguez y los suyos nos traen a Vives. Si alguien lo quiere, permítanse aplausos para el Alcalde, sus “amigos” y sus concejales por el espectáculo, luego vayamos y disfrutemos todos; por el resto, por los casi cinco años de nefasta alcaldía, reciban lo que generalmente, desde el coraje ciudadano, cosechan a cada paso. (O)