Capacitación y solidaridad

- 13 de febrero de 2019 - 00:00

Desde las ideologías revolucionarias de todos los tiempos (Marx, Engels, Lenin), pasando por José Carlos Mariátegui, y luego por Fidel Castro y Salvador Allende; hasta Frei Betto, José Vicente Rengel, García Linera, Atilio Borón, entre tantos otros que se preocuparon de la capacitación ideológica, como pilar fundamental de la acción política, indispensable en la lucha de las masas populares por sus derechos y la independencia de sus países.

Mientras la derecha y sus gremios se unen por sus intereses y las potencias imperiales por mantener viejos esquemas de explotación y dominio, los pueblos tienen que unirse con base en principios de integración, buena vecindad, solidaridad y paz.

Para ello, la organización popular, y desde ella el trabajo de educación política, especialmente entre los jóvenes, es fundamental, no solo para impulsar y luchar por el establecimiento de gobiernos que respondan a su interés y los de  la nación, redistribuyendo la riqueza nacional con reformas políticas económicas indispensables, como la agraria y tributaria, sino también con el ideal de soberanía y solidaridad para enfrentar la voracidad de los grupos de poder económico, sus gobiernos y las transnacionales, que de ellos se sirven para atracar nuestras riquezas y, a título de “libre” comercio y “libre” mercado, mantenemos con los viejos modelos primario-exportadores, de baja productividad y mínimas capacidades competitivas, así como de consumismo extremo y prácticas corruptas en el manejo de los Estados.

En las tareas organizativas está en primera línea la de unidad de los sectores progresistas y en sus agendas debe estar la capacitación política, para recordar lo que somos y qué queremos, nuestros idearios, principios y planes; para encauzar cambios estructurales profundos, como el agrario, la organización de la economía popular solidaria, economía del conocimiento, y no a simples medidas superficiales que mantienen las viejas estructuras de atraco y dependencia.

Es, por tanto, tarea fundamental de los partidos y movimientos progresistas organizar una agenda básica, para su unidad y acción, para hacer frente, con éxito, a la derecha neoliberal sometida a las potencias imperiales. La geopolítica actual permite mirar con claridad este panorama y, por tanto, la necesidad de luchar por un nuevo orden mundial. (O)