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Ecuador/Jue.28/Oct/2021

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José Valés

Campo minado para Joe Biden

15 de enero de 2021 00:00

Donald Trump rompió la barrera del empeachment en la historia de su país, pero los trumpistas gozan de buena salud. Al menos eso indican algunas encuestas publicadas por la prensa local en los últimos días, tras el fallido golpe de Estado motorizado por lo que queda del presidente.

Trump perdió en todos los frentes. Incluso en el de sus negocios. Pero él, los supremacistas blancos y la ultraderecha que no paró de crecer en las últimas décadas, a la sombra del racismo y del Tea Party, lograron minarle el terreno a Joe Biden y su gobierno que arrancará el próximo miércoles.

No faltan las voces en el progresismo estadounidense que aseguran temer por un atentado ese día en las escalinatas mismas del capitolio. Pero la estructura de seguridad no debería cometer dos veces el mismo error en menos de dos semanas. A ese punto llega la incertidumbre en un país, donde desde hace 20 años viene desplegando una cruzadas sin cuartel contra el terrorismo en el mundo árabe, buscando sospechosos hasta en la madraza más humilde, mientras los extremistas se gestaban y reproducían en Virginia o en Arizona.

Pero así como algunos se esperanzaron en vano que con la llegada de los Demócratas a la Casa Blanca la ofensiva militar global que sucedió al 11-S podría llegar a su fin, habrá que convencerse antes de arrancar, que el fallido golpe al Capitolio obliga, cuanto menos, a un cambio de agenda para Biden y su vicepresidenta, Kamala Harris, a la que apuntan todos los radares políticos.

Trump se irá, a más tardar, el miércoles con una aprobación de más del 30 por ciento, según los sondeos. Si bien él fue el personaje que la ultraderecha encontró en el camino para acelerar su modelo de nación, sus cuatro años en el Salón Oval hicieron que ese cáncer se ramificara en forma sobre el cuerpo institucional. No son pocos los analistas que señalan el histórico 6 de enero de 2021 como el acto inaugural de una ofensiva del neofacismo “Born in USA”.

Con el país sumido en la peor crisis de la historia reciente, sin poder lidiar contra la covid-19 y en el preciso momento histórico de que el consenso neoliberal pasó ya a la historia, la administración Biden está obligada a lidiar con China para tratar de evitar, lo peor: una guerra abierta porque la otra, está en pleno desarrollo. E irá a esa batalla con un severo debilitamiento en el frente interno. Resultado directo de haber delegado la acción política en las grandes corporaciones, cuyo fiel representante fue, hasta que adjuraron de él, el propio Trump. 

Queda menos de una semana, poco tiempo para poder pasar por todo el territorio estadounidense, el detector de minas. Mientras esa ultraderecha blanca y xenófoba, están parecería estar preparando una gran pancarta para recibir al nuevo gobierno: Coming Soon…

 

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