Cambiar el círculo vicioso de la delincuencia

- 06 de julio de 2018 - 00:00

Me referiré exclusivamente a la delincuencia de los seres humanos que tienen como denominador común la extrema pobreza, escasísimo nivel de educación y analfabetismo tecnológico, que los convierte en “condenados en la tierra”, al hambre, la desocupación, la miseria, la delincuencia, la migración y el suicidio.

Quienes no tienen una adecuada educación por culpa de un sistema social y educativo excluyente no cultivan sus aptitudes y talentos al límite superior, sino que detienen su educación al “pillarlos” en lo que no pueden aprender y aprobar, en vez de cultivarlos en lo que sí pueden aprender, quedan sentenciados su futuro. Peor todavía en zonas donde la tierra se encuentra empobrecida por la sobreexplotación, la contaminación, ocupada por los terratenientes y multinacionales o lugares tan abandonados que prácticamente no existen servicios públicos.

Con escasa educación y capacitación a los hombres no les quedan más trabajos que solamente requieran cargar, cuidar o robar; y las mujeres, el trabajo doméstico; si es guapa, vendedora o la prostitución. En el presente existe un nuevo trabajo para ambos sexos: el microtráfico.

La solución no es aumentar las fuerzas policiales. Lo que se requiere es una educación y capacitación permanente de toda la población con un espíritu creativo e innovador, comenzando con los más necesitados. Para cambiar el círculo vicioso de la delincuencia, quienes se encuentran en las prisiones -y que lo hacen por segunda o muchas veces- deben recibir educación y/o capacitación, en caso contrario seguirán haciendo lo que hacían: robar.

Lamentablemente la propuesta no es realidad en la mayoría de los paises, incluido el nuestro. ¿De qué rehabilitación e inserción social hablamos, si no educamos y capacitamos a los privados de libertad? Si no se cambia, se reincidirá en los delitos, volverán a las cárceles, si antes no mueren. ¿Cuándo las prisiones dejarán de ser la universidad del crimen? (O)