El busto volverá a su lugar

- 28 de agosto de 2018 - 00:00

El Alcalde de Quito puso en su cuenta de redes sociales que retiró de la Plaza Argentina el busto de Néstor Kirchner. Decisión arbitraria, no discutida en el Consejo, tomada solo con su reducida visión de las cosas y, quizá, para satisfacer las pasiones de un grupo de quiteños.

Propone así una etapa de violencia simbólica que también es muy peligrosa. No hay que responder en ese mismo terreno, no hay que caer en ese tipo de provocaciones, propias de mentes muy pequeñas y que otras veces en la historia planetaria significó martirio y muerte, sustentadas en el desprecio al que piensa distinto, al que tiene otras filiaciones, otras creencias o simplemente otros colores.

Argentina, una parte de ella, nada deleznable, aún debate el famoso caso de los cuadernos, no existe pronunciamiento definitivo de la justicia de ese país, y las acusaciones de corrupción se han lanzado, como en otros contextos de esta misma región, Brasil, nuestro país, desde los medios, medios harto conocidos por sus filiaciones políticas y sus odios contra determinados actores de la vida política de la región.

Precipitarse, apelando a las buenas costumbres de los quiteños, solo desvela gran cinismo e irrespeto, como si nuestra memoria fuera de solo 24 horas, como si ya hubiésemos aclarado todo lo que se ha denunciado y dicho sobre escándalos de corrupción en el mismo Municipio capitalino, en los que el Alcalde ha estado en el ojo de esas extensas tormentas. Un metro basta.

Pero también se podría hacer otras conexiones: no olvidemos que el asesor de campaña del señor Rodas, Jaime Durán Barba, le confesó un día al Ecuador entero que había logrado elevar a la categoría de alcalde a un personaje que poco sabía de esta ciudad.

Durán usó otras palabras, mucho más duras y descalificadoras. Durán Barba vive en Argentina, es asesor estrella de Macri, que no oculta su persecución y odio a Cristina Fernández. Ya asistiremos a la noticia, en los diarios El Clarín, La Nación, que se genera en Quito y relativa al monumento de Néstor Kirchner, para seguir sosteniendo (como, otra vez, en Brasil, en Ecuador) el escándalo que distrae a la población de todos los desastres económicos que el gobierno de Macri le hace padecer a ese pueblo. Rodas es otra pieza de este sórdido entramado que bien sabemos desde dónde se genera, pero no se dice, se lo tapa. No hay “alba” posible con semejantes designios.

No es inocentada y en la mirada corta de Rodas -para mucha gente vecina de Quito, el peor alcalde de los recientes años- ser parte de estas turbias jugadas no lo mosquea. Otro de aquellos funcionales a cosas que reptan en oscuros recovecos palaciegos. (O)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: