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Fredy Lobato

'Bullying' homofóbico educativo

01 de junio de 2019 00:00

Estos días, el Observatorio LGBTI de Azuay advertía la necesidad de que los jóvenes de las diversidades sexuales estén protegidos contra el acoso o bullying escolar que sufren a diario en el sistema educativo.

Sucede que lo que se suele llamar como “comunidad educativa”, en escuelas o colegios del país, establece o reproduce cánones racistas, xenofóbicos y principalmente aquellos con una carga fuerte de prejuicios contra las diferencias por orientación sexual e identidad de género. Ese tipo de violencia suele terminar en el bajo rendimiento escolar y, en extremo, en suicidios.

Hace más de 8 años, Brasil vivió una experiencia muy resonada, cuando la presidenta Dilma Rousseff se estrenaba en el cargo. El Ministerio de Educación tenía preparado un kit preventivo antidiscriminación, que vulgarmente fue bautizado como “kit gay”. El material contenía protocolos, normativas y tips para capacitar a docentes y orientadores en el manejo del tema, en caso que estudiantes decidieran revelar su sexualidad.

La “bancada evangélica” (aliada del gobierno, entonces y hoy gobierno) condicionó a Rousseff su apoyo político a cambio de que ella elimine el kit antidiscriminación del sistema educativo. La razón es simple: los prejuicios y estigmas se aprenden desde casa y se reproducen y multiplican en escuelas y colegios. Hoy es una herramienta política de esos grupos.

Recordemos el caso de Sergio Urrego, estudiante colombiano que se quitó la vida en 2014 por acoso homofóbico. Su suicidio creó una fuerte oleada de críticas al sistema educativo, que incluía el colegio religioso donde estudiaba, como a las autoridades educativas, por la falta de garantías. En Ecuador la tarea apunta al Ministerio de Educación.

Según el Observatorio del Azuay, los códigos de convivencia escolares son uno de los instrumentos que más vulneran derechos. Es imprescindible una veeduría a los protocolos y labor de los Departamentos de Bienestar Estudiantil en violencia de género y obviamente en temas LGBTI, que alcanzaría, además, a docentes que también puedan ser víctimas de acoso, en caso de que revelen su orientación sexual en el esquema heterosexista educativo. (O)

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