“Brexit”: confundir, aplazar, perder

- 16 de marzo de 2019 - 00:00

Cuatro días han mantenido en vilo los británicos a la Unión Europea (UE) con sus negociaciones de última hora y sus votaciones en el Parlamento, en los que la primera ministra de Reino Unido, Theresa May, encajó varias derrotas. Poco ha cambiado: la salida de Londres del club comunitario se llevará a cabo el 29 de marzo, es decir, en 15 días. Con o sin acuerdo.

Todo lo que el Parlamento decidió en Westminister tiene carácter de recomendación. Así que el drama continúa. La próxima semana, May quiere someter a votación por tercera vez el acuerdo de Brexit negociado con la UE, con la vaga esperanza de que la presión del tiempo y la confusión derrumbarán la oposición en su propio partido y en sus socios de coalición. Luego tendrá que pedir a los 27 jefes de Estado y de Gobierno un período de gracia.

Si May vuelve a fallar y se presenta en Bruselas sin ningún acuerdo, deberá solicitar una extensión de uno o dos años. Entonces los británicos tendrán tiempo de pensar qué es lo que realmente quieren y cómo quieren lograrlo. Al menos eso es lo que el jefe del Consejo Europeo, Donald Tusk, les recomendó enfáticamente.

El asombro ante un sistema político bloqueado y la negación de la realidad por parte de los parlamentarios británicos crece en Bruselas. La UE muestra aun así tranquilidad y paciencia. Ulteriores cambios en los acuerdos del Brexit han sido ya rechazados por los otros 27 Estados miembros en una inusual unanimidad.

El resultado del confuso circo del Brexit podría ser que Reino Unido tenga que quedarse durante otros dos años en la Unión Europea y que, incluso, tenga que participar todavía una vez más en las elecciones europeas y pagar con todos los derechos y obligaciones en el presupuesto de la Unión.

La estrategia de la primera ministra británica sigue siendo llevar al límite la presión por los plazos y asustar tanto a los parlamentarios que terminen aceptando el acuerdo de Brexit que pactó con la Unión Europea. En medio de todo el caos, el Parlamento británico debería considerar una cosa: para evitar un “Brexit duro”, la ley de salida debe cambiarse a tiempo. Si no se hará efectivo el 29 de marzo. (O)

* Tomado de DW

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