Basta de desalientos

- 11 de julio de 2018 - 00:00

A enfrentar a los divisionistas y charlatanes, convertidos en rabiosa oposición, que contribuyen, aunque digan lo contrario, a liquidar el proceso que busca superar la coyuntura fiscal deficitaria, reactivar el aparato productivo, diversificar las exportaciones, mejorar la capacidad productiva y alentar la inversión que genere producción, empleo e innovación tecnológica.

La gente de AP debe sacudirse, los bolivarianos alfaristas que, junto a otras fuerzas fundaron y construyeron el proyecto Revolución Ciudadana; que alentaron 10 años de cambios y permanecen leales al Gobierno y al programa con el que triunfó por decimocuarta ocasión; tras la victoria con la consulta popular, deben impulsar la convención de AP en Guayaquil y legitimar el movimiento, convocando a las fuerzas progresistas a construir, en conjunto, una sola organización con formas democráticas de participación de las bases en las decisiones, por su presente y futuro; y del pueblo ecuatoriano. ¡Nada de la militancia sin la militancia! ¡Todo con ella!

A observar y defender la democracia, soberanía, equidad y justicia; construcción de una sociedad equitativa, de derechos y solidaria; en suma, de progreso y desarrollo.

A recuperar la institucionalidad como lo establece la Constitución aprobada por la inmensa mayoría del pueblo; superar la coyuntura difícil; con equilibrios, sin afectar a las mayorías ni a la masa de trabajadores públicos.

A consolidar acuerdos transparentes, en función de los intereses nacionales y las grandes mayorías; luchar contra la corrupción, a todo nivel y en todos los sectores.

A democratizar AP. Lo requiere el país. Nunca más dirigentes, ni candidatos y altos funcionarios, elegidos a dedo, o impuestos con propósitos utilitarios; reorganizar las formas organizativas y de gestión; ajustar alianzas y programas, adecuándolos al momento y en proyección de avanzar con las reformas agraria, urbana, laboral y del conocimiento, ratificando la política internacional de paz, integración solidaria, libre determinación de los pueblos y no intervención.

A unir fuerzas por todo esto, con firmeza, unidad y disciplina militante. (O)