Artículo “Mujeres divinas”

- 13 de marzo de 2018 - 00:00

Mujeres son doblemente oprimidas por ser mujeres y mayoritariamente pobres y muy pobres. Sigue la plaga de los femenicidios porque los varones no aceptamos la igualdad y el protagonismo de la mujer. Hasta el Osservatore romano, el periódico del Vaticano, denuncia la explotación de las mujeres en la Iglesia piramidal y patriarcal. Ni hablar de la visión masculina de Dios con consecuencias funestes: “Si Dios es visto como varón, los varones se ven como dioses”. Las instancias eclesiales de decisión son ocupadas por varones, sacerdotes varones y célibes…

El 8 de marzo, Día Internacional de la Mujer, la Marcha Mundial de las Mujeres nos recuerda: “¡Ni una menos!”, “¡Vivas nos queremos!” “Seguimos en Marcha, Mujeres… ¡Siempre!” Asesinada hace dos años en Honduras, Berta Cáceres ha pasado a ser a nivel latinoamericano, el símbolo de la dignidad femenina y de la protección del medio ambiente: “Berta: A dos años de tu siembra, tus palabras siguen inspirando resistencia y lucha”.

Los pueblos originarios nos enseñan que Dios es madre y padre y Corazón de la humanidad y del cosmos. Las primeras religiones reconocían la Diosa como divinidad primera, por ser fuente de vida. Tal vez de eso queda el género femenino de ciertos nombres: divinidad, sabiduría, ternura… Mujeres teólogas nos dan otra visión de Dios, desvelan las contradicciones teológicas de nuestras Iglesias, combaten la visión machista de la Biblia.

El teólogo brasileño Leonardo Boff no deja de escribir para cambiar esta visión discriminatoria de la mujer en su libro: “El rostro femenino de Dios” y en numerosos artículos: “Dios: Padre maternal y Madre paternal”, “Mujeres en la vida de Jesús…” donde pregunta al respecto: “¿Hay algo más sagrado que el amor efectivo entre un hombre (el Hijo del Hombre, Jesús) y una mujer?”, “Lo femenino fue primero”, “Cómo el patriarcado desmanteló el matriarcado”…

¡Gracias, mujeres divinas, por acercarnos a nuestra verdadera identidad, acercarnos los unos a los otros, a la naturaleza y a Dios! (O)