Armonía perfecta

- 18 de enero de 2019 - 00:00

“Maduro es un dictador que busca perpetuarse en el poder con elecciones ficticias, encarcelando opositores y llevando a los venezolanos a una situación desesperante y agónica”, dijo en Brasil el presidente Mauricio Macri, que en Argentina mantiene a opositores presos, entre ellos a Milagro Sala y ha llevado a los argentinos a soportar la inflación más alta de los últimos 20 años, la caída en picada de la industria y la actividad económica, más desocupación y un ajuste brutal, lo que para cualquier observador también configura una situación “desesperante y agónica”. Macri puede criticar a otros gobiernos pero es incapaz de reconocer lo que sufre su país por responsabilidad de su gestión.

Macri realizó una visita de un día al presidente de Brasil, Jair Bolsonaro y disipó las dudas que tenían algunos: “Tuvimos perfecta armonía, encontramos en Bolsonaro muchísimas coincidencias”. Si quedaba alguna sospecha del carácter del gobierno de Macri, quedan disipadas por sus propias palabras. “Armonía perfecta” con un conspicuo ultraderechista y admirador de las dictaduras.

Brasil es el principal socio de la economía argentina. Un 20% de los productos que exporta tienen ese destino. La balanza comercial entre los dos países tuvo un rojo de más de 3.500 millones de dólares en el 2018 en contra de Argentina. Al parecer, de eso no se habló. Y si Macri hizo algún intento, fue rápidamente abortado por el brasileño que no está dispuesto a mantener el mismo trato de negociación y diálogo permanente de los gobiernos anteriores.

El tema económico apenas fue mencionado para anunciar que se proponen “flexibilizar” al Mercosur, lo que en pocas palabras podría significar la tupacamarización del bloque por tratados bilaterales con Estados Unidos o Europa.

El macrismo ideologiza la economía y sus relaciones exteriores sin el mínimo atisbo de pragmatismo que le permita entender que en este contexto de crisis mundial, es imposible que ese pensamiento pueda favorecer la situación de Argentina en el mundo.

Decir que hubo “total armonía” y no poder exhibir algún logro económico tras su encuentro con el mandatario del principal socio del país, demuestra que prioriza lo ideológico por encima de los intereses concretos del país. Armonía perfecta solo para condenar a Venezuela. (O)

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