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Ecuador/Jue.29/Jul/2021

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Felipe Rodríguez

Análisis electoral

15 de febrero de 2021 00:00

Las elecciones de este pandémico 2021 generan que los expertos salten a las afirmaciones omitiendo plantear preguntas incomodas. Pero a eso vine hoy, a incomodar su inicio de semana. Vamos a ver, en lo relevante, los resultados que entran en este espacio:

CORREÍSMO: ¿Existe un correísmo sin Correa? Aún no vomiten un abrupto no. Yo creo que sí. Quizá si aceptamos que Correa como caudillo es importante pero no lo es todo, podremos comprender el fenómeno. ¿La gente ama a Correa o ama lo que Correa representó? ¿Cómo podemos combatir al buen vivir? ¿Qué postura sonora le gana a un Ecuador que ama la vida? Las obras, el cemento, la idolatría. Todo cala. ¿Quién es Arauz? Es el candidato de una ideología en un país huérfano de ideologías desde la muerte de liberales y conservadores. Piénsenlo.

YAKU: Después de un oscuro octubre de 2019 y de los escombros de una ciudad, todos vimos como la imagen del movimiento indígena se iba al sótano. Violentos, intransigentes, pero, además -decíamos todos-, soberbios, pues pretendían decidir por todo un país con el 6% de representación nacional. Llega febrero 2021 y se convierten en la segunda fuerza en las elecciones. ¿Qué pasó? Que desde la academia, desde las redes y desde el sofá es fácil analizar el mundo; pero ahí afuera hay un pueblo rumiante, cada vez más despierto, que hace tiempo quiere a los suyos en el poder y, quienes se han acostumbrado al poder eterno, recién empiezan a entender que hay una ola, creciente, que lo mojará todo. ¿Será Yaku el despertar, producto del pecado de haber olvidado a los olvidados?

LASSO: Un hombre que se hizo a sí mismo, la imagen del éxito. ¿No es a lo que todos deberíamos aspirar? ¿Por qué no arrasa? Por la misma razón que en las otras esquinas el correísmo se convierte en ideología y la desesperanza se aferra a un Yaku del futuro. Lasso representa en el imaginario social a la banca en un país en el cual la división de clases se sostiene con la fuerza del odio. ¿No será que el mensaje del correísmo finalmente se incrustó en la narrativa social y que Lasso subestimó el presente?

MONTÚFAR: El académico, el intelectual que representó en las elecciones la lucha contra la corrupción y que no llega ni al 1% de votos. ¿No será que para el ecuatoriano promedio su última preocupación es la corrupción? ¿Será que somos una sociedad por esencia corrupta e inculta y por eso jamás habrá espacio ni lugar para un catedrático como Montufar? O, ¿será que Montufar seguirá creyendo en la sabiduría del elector?

Quizá me equivoque en todo. Pero está bueno pensar, ejercer aquel verbo olvidado. De lo que no cabe duda es que Roldós fue, cuanto menos, elegante al llamar amazónico a esta selva en observación.

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