El traidor Almagro y la OEA

- 12 de diciembre de 2018 - 00:00

Luis Almagro, secretario general de la OEA, es un traidor de América Latina, en particular del pueblo uruguayo y de José Mujica, entregado a los poderosos intereses imperiales de EE.UU., en su afán de mantenerse en el cargo desata, junto a la derecha continental, una campaña contra Cuba, Venezuela, Nicaragua y Bolivia. Justo Cuba, claro ejemplo de dignidad y soberanía, que cuenta con reconocimientos universales a lo largo de 60 años de sus tareas revolucionarias; país que avanza, a pesar de la agresiva política de la potencia del norte que siempre la hostilizó, saboteó, invadió, valiéndose de lacayos y títeres que en uno u otro momento ejercieron la presidencia de ciertos países y de elementos que, como Almagro, que se atreve a hablar de “derechos humanos”, justo los que el poder económico continental y mundial, y los gobiernos de derecha con los que se identifica y a los que sirve, no han reconocido jamás.

Naciones Unidas ha distinguido a Cuba como una potencia en el campo de la salud, educación, deporte, a pesar de su débil economía, interferida por el criminal bloqueo de 58 años y la permanente amenaza militar. Almagro cínicamente alude a la Carta Democrática Interamericana para publicitar sus diatribas y amenazas, desconociendo que Cuba y su gobierno, a lo largo de los tiempos, han sido un ejemplo en la atención a su pueblo y a muchos pueblos del mundo en estos y otros campos.

Que se conozca: en Cuba no hay un niño sin escuela, la desnutrición infantil no existe; ha capacitado profesionalmente y en forma gratuita a centenares de miles de jóvenes latinoamericanos y de otros lugares en todos los campos. Es bueno que el pueblo conozca que para el caso de Ecuador, en Cuba se han graduado unos 30.000 becarios y al menos unos 6 profesionales que ejercen sus roles de rectores de universidades han obtenido sus títulos de doctores (PhD).

La actitud perversa y traidora de Almagro menoscaba el principio básico del derecho internacional: la autodeterminación de los pueblos, en forma pacífica, sin amenazas militares ni perversos bloqueos que la humanidad progresista ha rechazado decenas de veces, como hace poco lo hizo la ONU en claro rechazo al bloqueo de EE.UU., solo con el voto en contra de ese país y su aliado Israel.

Almagro es una vergüenza continental. Los pueblos de América deben expulsarlo de la OEA y este organismo debe definitivamente dejar de ser el tradicional Ministerio de Colonias de EE.UU. (O)