Algo enorme

- 31 de octubre de 2018 - 00:00

Hay momentos en la historia en los que necesitamos hacer algo enorme. Este es uno. No podemos conformarnos con hacer menos porque lo que está en juego no es chiquito. Mientras la vieja política especula en función del pasado, la sociedad argentina está preocupada por su futuro. Para decirlo rápido y fácil, yo pienso más en Trilce que en Cristina.

Trilce, mi hija, acaba de estrenar sus 4 años y ya está endeudada hasta su madurez. Ya está, también, en peligro su educación pública y hasta la escuela a donde quería anotarla el próximo año: el Lengüitas, uno de los institutos afectados por ese disparate llamado Unicaba.

Podría seguir, pero estos dos ejemplos concretos de cómo están poniendo en peligro hoy el mañana de Trilce y de su generación es lo que me interpela más que cualquier otra argumentación. No puedo perder ese foco. Perderse en la maraña de opiniones, tendencias, algoritmos, chicanas, memes y otras posverdades opacan lo que es necesario asumir en forma clara y contundente: tenemos que hacer algo para frenar este desastre. Y tenemos que hacerlo hoy.  

Dimos un paso en esa dirección abriendo el espacio y la cabeza para tejer esta red parlamentaria que hoy formamos con diez legisladoras y legisladores que tienen diferencias y con ellas trazamos un objetivo en común. Ahora hay que hacer más. Y con más esfuerzo. Falta menos, pero falta mucho para crear lo inmenso que representa construir una opción de poder real, capaz de disputar no solo los comicios sino los sentidos políticos que representan aquellos que pretenden convertir el futuro de nuestras hijas e hijos en un porcentaje de ganancia de los bancos.

Es el momento de parar la timba financiera y hacer que la política tenga la dimensión que necesita Trilce y su generación. Estoy convencida de que hay una enorme cantidad de gente dispuesta a hacerlo. Y nos toca fundamentalmente a nosotras, mujeres de la política, trabajar para que así sea. (O)

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: