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Edwin Hidalgo

Del agua y de la vida

08 de diciembre de 2020 00:00

La Biblia, al hablar del principio del cosmos, nos habla del agua: el viento divino se agitaba sobre las aguas. Así en plural, Mayim, porque el hebreo no admite singular de aguas ni de cielos. Si usted pide agua mineral en Tel Aviv dice: “Mayim mineralim”, es decir, aguas minerales. Y la mesera le trae una botella, no una jaba. El siglo XIX, que se creía el más sabio de los siglos, se burlaba de este pasaje bíblico (Génesis 1:2) porque hablaba de agua en el espacio. Hoy sabemos que sí hay agua en el espacio, es más, es muy común. En la cultura china, tiene un concepto especial. El maestro Lao hace 25 siglos predicaba: “Nada es más flexible que el agua; pero, para romper lo duro, nada es más fuerte que el agua” (Tao 78). Tefa, en la lengua shona del sur de África, significa flexible y se aplica al agua. Flexible al máximo, pero el agua se abre paso por las rocas.

El agua es la esencia de la vida. La vida en la Tierra empezó en el agua y solo se acabará cuando ya no haya agua. Las guerras de mediados de este siglo no serán por petróleo sino por agua. En latín se dice “aqua” y de ahí nos viene agua que es igual en portugués, mientras el italiano es más cercano al original: “acqua”. En las lenguas eslavas (como el ruso) se dice “voda” al agua; de allí tenemos “vodka” que sería agüita. En las lenguas germanas, tenemos en sueco la forma más antigua “vatten”, cercana al inglés y holandés “water” pero alejada del alemán “wasser”. En euskera (vasco) que no es una lengua indoeuropea sino más bien la lengua más antigua de Europa, se dice “ur”.

La película que causará furor en los años venideros es Dune y se estrenará este mes de diciembre de 2020. En esta obra se ve cómo el agua puede ser reverenciada cuando escasea. En el cuento de ciencia ficción que incluí en mi libro sobre Galápagos, presento al agua como objeto sagrado en el futuro. El agua es humilde, como dice la sabiduría china, pero mueve montañas. Por eso debemos respetarla. Porque somos agua y en agua nos convertiremos. (O)

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