Los adultos también adolecen

- 06 de agosto de 2018 - 00:00

¿Cuándo no la educación de los hijos ha dejado de estar bajo el manto del concepto tradicional de familia? Si desde allí vienen vestidos de diversas formas los avatares traumáticos de los sujetos que visitan las consultas de los psicoanalistas; y desde allí mismo nos formamos como protagonistas de una sociedad hostil e intolerante.

Lo penoso:

Con sus excepciones, los niveles de debate en la Asamblea Nacional del Ecuador con las propuestas que llegan y las resoluciones que se toman, son vergonzosos. Esto debe urgentemente conducirnos a elegir con más exigencia a los legisladores.

En la sesión 531 se votó a favor de la resolución que ratifica el derecho fundamental de padres y madres a la libertad de criar y educar a los hijos, esto en respuesta al fallo Constitucional que reafirmaba el derecho de los adolescentes a decidir sobre su sexualidad, expresar su opinión sin injerencia del Estado, sociedad o familia.

La discusión:

Se piensa desde los etnocentrismos y la visión de muchos legisladores es etnocéntrica. Es decir, existe la posibilidad de que las decisiones y apuestas que se logren en el pleno de la Asamblea se hagan desde la condición de sí y de la manera particular de ver el mundo construido desde la propia mirada. Adolecemos también de esa ignorancia.

¿Acaso nos es desconocida la realidad sexual (y otras) entre los adolescentes? Fuera de los valores moralistas que puedan inculcarse dentro de ciertos núcleos familiares, la actividad sexual entre los más jóvenes se registra en muchos marcos y educar basándose en la abstinencia, en la renuncia al deseo propio, en la moral, expone a los hijos a riesgos mayores.

La realidad:

Los adolescentes sostienen prácticas que en sus entornos son censuradas y no discutidas. Se habla de “la familia” como categoría repetible y monolítica, cuando existen tantos tipos de familias como combinaciones infinitas.

La “libertad para educar” se pone en entredicho cuando las “opciones pedagógicas” son limitadas en el pensamiento de quien la ejerce. (O)