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Ecuador/Sáb.31/Jul/2021

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Mariana Velasco

¡A llenar la copa!

17 de febrero de 2021 00:00

El liderazgo y la participación política de las mujeres está fuera de la unidad de cuidados intensivos, tanto en el ámbito mundial como local. La elección de Kamala Harris como primera vicepresidenta negra en Estados Unidos y casa adentro, lo vivido en el último proceso electoral, lo dibuja de cuerpo entero; 16 binomios presidenciables, una candidata a esa dignidad, dos a la vicepresidencia y 52 asambleístas electas de un total de 137, muestra qué en términos de paridad, alcanza un 38%.

Se aspira que para el 2023, un 30% de mujeres encabecen listas, mientras para el 2025, sea el 50%, llegando así a una democracia paritaria. Cierto es, la calidad de representación no depende del género.

Nada ha sido gratuito. Para llegar a estos avances importantes en la incorporación en las listas de elección popular, se debe al permanente trabajo de propiciar leyes de: Amparo Laboral 1997, Constitución 1998, Ley de Cuotas 2000, Constitución del 2008, Código de la Democracia 2009 y Reforma al Código de la Democracia 2020. Aún así, el desafío es llenar la copa.

No hay motivo para celebrar pero invita a la reflexión y dimensionar que la equidad de género es la capacidad de una sociedad de ser equitativa y justa en todos los ámbitos, con el objetivo de lograr igualdad de participación en la adopción de decisiones que conduzcan a un equilibrio que refleje una composición más exacta de la sociedad, hecho que refuerza la democracia y promueve su correcto funcionamiento.

Según el Consejo Nacional Electoral, 6’632.295 mujeres y 6’466.855 hombres sufragaron durante la primera vuelta del domingo 7, hecho que invita a modificar la agenda política.

La incursión femenina en la esfera política no resulta fácil, nuevas actorías con potencialidades son propensas a generar reacciones no favorables de los grupos tradicionales masculinos instalados en el espacio político. No existe datos oficiales disponibles y actualizados sobre la violencia política que sufren las mujeres que participan en política en el Ecuador, sin embargo, está claro que los niveles son altos. Urge la responsabilidad del Estado, de instituciones y de la sociedad en su conjunto para eliminar las brechas e inequidades que se presentan; solo así avanzaremos.

La Convención Belem Do Pará reconoce que “toda mujer podrá ejercer libre y plenamente sus derechos civiles, políticos, económicos, sociales y culturales y contará con la total protección de esos derechos consagrados en los instrumentos regionales e internacionales sobre derechos humanos”.

 A pesar del camino recorrido desde la plataforma de Beiging- 1995, la mujer se enfrenta a dos tipos de obstáculos a la hora de participar en la vida política; las barreras estructurales creadas por leyes e instituciones discriminatorias que tienen para votar o presentarse a elecciones y ,las brechas relativas a las capacidades que implican menor probabilidad que los hombres de contar con educación, formación política ,contactos y los recursos  económicos necesarios para convertirse en líderes eficaces.

Visto así, la violencia contra las mujeres en la política es una forma de discriminación en el ámbito político que restringe el acceso a los derechos y libertades en función del sexo, y busca mantener relaciones de poder desiguales. La participación y representación de las féminas debe ser considerada fundamental para la construcción de una sociedad como camino para concretar la igualdad de derechos y oportunidades que permitan avanzar y fortalecer la equidad.

 

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