A frenar la agresión imperialista a Venezuela

- 19 de marzo de 2014 - 00:00

Es clara la agresión de EE.UU. a Venezuela y a la Revolución Bolivariana que se ejecuta desde hace 15 años, iniciada por Hugo Chávez y que la mantiene el PSUV con Nicolás Maduro, democráticamente electo, quien derrotó por segunda vez consecutiva a Capriles, instrumento imperial.

Maduro, luchador consecuente, por sobre los obstáculos, conduce el gobierno con el PSUV. El imperio y sus secuaces, los grandes medios locales e internacionales, así como poderosos empresarios y sus organizaciones políticas, han desatado una campaña para desprestigiarlo. Cualquier pretexto utiliza, ya sea el del ‘pajarito’ o del ‘pajarote’, el de los panes o los ‘penes’; lo importante es crear condiciones para el golpe de Estado, con el que buscan truncar la revolución, que ha sufrido toda clase de boicots, en nombre de la ‘democracia’ y ‘derechos humanos’ que siempre violaron.

La oligarquía y el fascismo que aúpa la CIA cumplen su plan siniestro, utilizan todos los medios, mienten, garrotean, incendian y matan. Los ‘estudiantes’, y muchos lo serán, usan bombas y armas de fuego para su protesta ‘pacífica’, ‘democrática’; hay mercenarios infiltrados para crear el caos, pero hablan de paz y piden dialogar. Cuando se los convoca, no asisten. Hipócritas.

Las bases bolivarianas y socialistas están en pie de lucha, junto a las FF.AA., en defensa de la revolución. Allí se triunfa o se muere; se sabe con claridad que el enemigo va hasta el final; la historia lo enseña, la Cuba socialista de Fidel, Raúl y el ‘Che’, Chile de Allende, Nicaragua sandinista y otros países bloqueados, invadidos y agredidos, al igual que en otras tierras, Irak, Libia, etc.

Lo central es el petróleo y su soberanía. Es el país con mayores reservas del planeta y las transnacionales quieren volver a robarlo al pueblo, que con Chávez lo recuperó; a esto se suma la decisión de construir el socialismo del siglo XXI, la solidez del proceso y la cohesión del PSUV, que con las FF.AA. patriotas y el pueblo en las calles garantizarán esa revolución.

Lucharán hasta el final, para que la partidocracia traidora no vuelva a festinar el petróleo y manejar la economía sobre la base de la especulación y el despilfarro, liquidando la actividad productiva, importando todo, reconvirtiendo a Venezuela en el país de los enlatados y ensambladoras, masificando la miseria y repartiéndose el poder entre adecos y copeianos, es decir la misma trinca con diferentes membretes.

Mientras Unasur  busca ayudar, coadyuvando al diálogo, que los fascistas rechazan, EE.UU. atrevidamente advierte y amenaza con sanciones y demanda diálogos y respeto a los ‘pacíficos’ opositores golpistas.

El secretario de Estado yanqui, John Kerry, está perdido, pero la fuerza bruta imperial puede cambiar el rumbo; por ello, hay que defender a Venezuela, rechazando la agresión. Es una postura firme, masiva, histórica, latinoamericana. Con ella nos identificamos los bolivarianos alfaristas de Ecuador.