A defender Unasur

- 25 de abril de 2018 - 00:00

Tras el fracaso del Consenso de Washington que impuso las políticas neoliberales con sus negativos efectos, entre otros, sobreendeudamiento leonino, pérdida de soberanía, atraco de los fondos públicos y migraciones masivas, y el surgimiento de gobiernos progresistas en la región, la derecha ha buscado reconstituirse, con el consabido apoyo internacional.

Ahora, más allá de los errores de la izquierda, que lamentablemente en algunos casos no escapó a la contaminación de la corrupción, siempre encabezada con el viejo poder y sus empresas corruptoras, la derecha desata una ofensiva en América Latina y como en el caso de Brasil y otros, quieren retomar el poder por vías antidemocráticas.

En Colombia, con Uribe, no busca acuerdos de paz; más bien, los torpedea y crea condiciones difíciles, que provocan nefastos impactos en Ecuador.

También boicotea los procesos de integración. No es casualidad que seis países con gobiernos conservadores se salgan de Unasur. Quieren liquidarla. Junto a otros colegas alientan la Alianza del Pacífico, que el presidente Santos la califica como “un ejemplo de tratado de libre comercio”, tan “libre” como el derrotado ALCA que impulsaba EE.UU. en perjuicio de los productores locales.

Todos ellos vinculados a temas de corrupción, persiguen revertir el signo, como en el caso de Lula, para su beneficio, junto a la muletilla de vieja data, de achicar el tamaño del Estado, aspirando a la gran meta de comprimir los supuestos gastos excesivos.
Ecuador ha salido al paso y defiende Unasur, junto a los otros socios: Uruguay, Bolivia, Venezuela, Guyana y Surinam.

Por suerte, bien comprenden los pueblos que las soluciones a sus problemas dependen de su organización y capacidad para elegir gobiernos progresistas que, lejos de soñar en los mercados como la gran receta, hay que alentar planes productivos, ambientalmente sostenibles, elevar la productividad y ampliar políticas sociales redistributivas en un marco de defensa de la soberanía e independencia nacional, en conciencia que se requiere una verdadera democracia e integración solidaria.

Qué bueno defender Unasur, ajustándola a los tiempos, mejor si se consolida la Celac. (O)