A los 198 años de independencia

- 03 de octubre de 2018 - 00:00

La Guayaquil heroica del 9 de Octubre, base de la independencia nacional; la de Olmedo y Alfaro; la de tantas otras gestas heroicas en procura de liquidar las estructuras de una república terrateniente, aristócrata y oligárquica que organizó un Estado burgués débil y dependiente; la que respalda masivamente el proceso de Revolución Ciudadana; la que ha sido y es base de la economía nacional y que acoge en su seno a centenares de miles de ecuatorianos que buscan trabajo, se educan y desarrollan el arte, las letras, deportes y mil actividades creativas; ahora, con más fuerza que antes, reclama, en correspondencia con el legado de sus héroes y próceres, la solución de problemas fundamentales que afectan a la inmensa mayoría de sus habitantes, y consolidan a élites especuladoras, explotadoras, egoístas y altamente lucrativas, que han controlado los grandes negocios, finanzas y poderes locales.

Es el momento de que Guayaquil consolide sus libertades y derechos, democracia, equidad y justicia, y un modelo de gestión territorial democrático, popular, inclusivo, participativo e integral.

El pueblo quiere a su ciudad no como botín, en beneficio de grupos y sus intereses, menos los que atracaron sus recursos, se apropiaron de las tierras y manipularon a sectores de la población. Hay que asegurarla como espacio público en función social y ambiental, que su suelo sirva para su disfrute y dignificar su vida; por tanto, se debe impulsar la universalidad de los servicios básicos.

Se necesita que el modelo de gestión tenga apoyo sostenido de la organización popular y decidido apoyo estatal, con políticas de descentralización y desconcentración, de apoyo a la economía popular solidaria (EPS) y a uno de sus principales componentes, los trabajadores autónomos.

La agenda es clara: fortalecer la infraestructura económica y social, desarrollar la educación a todo nivel, la salud comunitaria, el transporte masivo, la vivienda popular; recuperar la naturaleza destrozada, aprovechar sus bellezas naturales para el turismo y disfrute social.

Es tarea prioritaria movilizar las juventudes, trabajadores, comerciantes y trabajadores autónomos, tantas veces reprimidos y ultrajados, pobladores de los barrios populares que, con su activa participación, a los 198 años de independencia, deben gozar de seguridad, dignidad y respeto. Son la base del nuevo modelo. (O)