La política económica y sus efectos (I)

- 20 de mayo de 2015 - 00:00

La política económica busca crear condiciones necesarias para aprovechar la capacidad productiva de los países en forma eficiente, con alta productividad, en búsqueda de incrementar sostenidamente la producción para lograr crecimiento económico y progreso social; esto es, elevar las condiciones de vida y redistribuir la riqueza.

Para ello se requieren recursos financieros y el trabajo humano como factor fundamental, así como organización y uso de tecnologías. Todo opera con un entorno internacional que, para el caso de nuestros países, ha sido adverso, pues han sido víctimas de un orden mundial perverso e inmoral, que posibilitó la explotación y dominio económico de pocos poderosos países capitalistas sobre una masa de países pobres, de cuyas inmensas riquezas fueron brutalmente despojados, lo que provocó una gigantesca brecha.

Debe corresponderse con un plan; y las medidas deben buscar cubrir progresivamente objetivos y metas; nacionales y de beneficio colectivo, de lo contrario se vuelve anárquica y concentrada en el objetivo de maximizar a toda costa las ganancias de los grandes propietarios privados, para lo cual intensifica las formas de explotación laboral y acentúa el uso de los recursos del Estado en su provecho.

Ha sido el caso nuestro, todo en función de las fuerzas del mercado, dominado por poderosas empresas, oligopolios y monopolios, que controlaron, además, el poder político.

Los grupos han sido dependientes de poderosas transnacionales y del capital financiero internacional; así, la política económica arrojó como resultados el atraso económico, dependencia externa integral, endeudamiento indiscriminado y leonino, depredación de la naturaleza, pobreza masiva y mayor concentración de la riqueza.

El Estado a su servicio fue minimizado sin regulaciones ni controles; lo que fue peor, sin moneda, pues las trincas decidieron ilegalmente liquidar el sucre y asumir el dólar como moneda propia (dolarización), con lo que ampliaron el atraco bancario.

En Ecuador esto ha ido cambiando desde enero de 2007 con el actual Gobierno, que ha sabido sortear coyunturas internacionales difíciles, porque puso orden, recuperó soberanía, dejó de golpe la onerosa dependencia con el FMI, cuyas políticas de ajuste reemplazaron toda acción económica pública racional y las ‘cartas de intención’ se convirtieron en programas de gobierno, al servicio de los grupos hegemónicos, afectando los intereses del pueblo, víctima de los ‘paquetazos’ económicos, que incluían devaluaciones, incremento de impuestos contra la población de menores recursos (a los ricos se exoneró hasta del impuesto a la renta); aumento de tarifas de servicios públicos de mala calidad, subida de precios de combustibles; congelamiento de salarios en niveles irrisorios; en fin, una práctica económica que empobreció más a la inmensa mayoría y enriqueció más a las élites, a las que, además, favorecieron con multimillonarios préstamos del BCE, ‘sucretización’ de su deuda externa, ‘salvatajes’; esto es, asumir sus deudas para que las pague el conjunto de la población. Y todo lo hicieron en nombre de su ‘democracia’, su ‘libertad’, su orden ‘constitucional’, ‘social’ y ‘cristiano’.

El Gobierno recuperó el petróleo que en un 80% lo rifaron en favor de las petroleras, y manejó de forma diferente el presupuesto, diseñándolo, ya no en función de los acreedores, sino de las prioridades nacionales, aumentando el gasto social y la inversión productiva, fortaleciendo lo energético para un nuevo modelo con industrialización diversa.

El manejo soberano de la política económica y los planes buscan cubrir objetivos nacionales de largo plazo, mejorar el empleo, la producción la redistribución del ingreso y el bienestar, reduciendo la pobreza, en armonía con la naturaleza. Con la baja del precio del petróleo el Gobierno asume nuevas medidas, que las comentaremos. (O)