El maestro de los Masters

28 de abril de 2012 - 00:00

El domingo pasado en el Principado de Mónaco, en el hermoso escenario del Montecarlo Country Club, se coronó al campeón del primer torneo Masters 1000 sobre canchas de arcilla de la temporada 2012. Los espectadores presentes y quienes  siguieron la ceremonia por televisión, vieron una imagen que se viene repitiendo  desde hace varios años en este torneo: el español Rafael Nadal celebrando y levantando el trofeo de campeón por octava vez consecutiva, algo realmente increíble, todo un récord, una marca que va a ser prácticamente imposible de superar.

Rafa ganó su primer título en Mónaco en el 2005, venciendo en la final al argentino Guillermo Coria, en cuatro sets -en esa época la final se jugaba al mejor de cinco sets-, ese fue también su primer título en torneos Masters 1000. 
Nadal ostenta un espectacular registro de 44 victorias y apenas una derrota en este evento,  la que sufrió en el 2003 justamente frente a Coria.

Acumula también 32 títulos en canchas de arcilla, tercera mejor marca de la era abierta, después de los 45 del argentino Guillermo Vilas y los 40 del austríaco Thomas Muster , pero quienes lograron “solamente” un Roland Garros cada uno -frente a los 6 de Rafa-.

Con este trofeo, su vigésimo título Masters 1000, Rafa rompe la igualdad que mantenía con su eterno rival, Roger Federer, y se convierte en el tenista más ganador en la historia de estas competencias.

A sus 8 victorias en Montecarlo, se suman 5 en Roma  y 2 en Madrid  y una en Hamburgo -torneo que actualmente no es categoría Masters 1000-  sobre polvo de ladrillo;  2 en Indian Wells, una en Toronto, una en Montreal en canchas de cemento; es decir 16 de sus 20 victorias fueron sobre su superficie favorita, la cancha de arcilla lenta,  en la cual   lleva casi una década  dominando y sometiendo a cuanto oponente se cruza en su camino.

Con este triunfo, el español pone fin a una larga sequía de títulos, puesto que no ganaba un torneo desde junio de 2011 cuando ganó su sexto Roland Garros. Demasiado tiempo para un jugador de su categoría, además en ese lapso perdió siete finales consecutivas frente al serbio Novak Djokovic, quien además se convirtió en el nuevo # 1 del ranking ATP. 

Nadal sabe que Nole es su principal obstáculo para alcanzar nuevamente la cima del tenis mundial, por eso la final de Montecarlo tenía una importancia especial para él; necesitaba romper esa racha negativa,  las condiciones en Montecarlo le eran favorables, por la superficie lenta, donde es muy difícil para sus adversarios superarlo en velocidad y conseguir golpes ganadores,  y  por sus antecedentes en este torneo.

Lo más sorprendente del final  fue la relativa facilidad con la que Rafa se impuso, perdiendo apenas cuatro games. Mucho se habló de la condición anímica, del estado mental de Djokovic, debido a la muerte de su abuelo, durante las primeras rondas del torneo. De cualquier manera, Nole demostró una gran fortaleza mental, pues continuó superando rivales hasta toparse con Rafa en el partido decisivo.

Sabemos que tanto para Djokovic como para Nadal, el objetivo es llegar al 100% de sus condiciones físicas, técnicas, mentales, y tácticas a Roland Garros, y todavía quedan algunos torneos para ponerse a punto.  

Rafa está jugando esta semana en Barcelona, donde buscará defender su título del 2011 y  levantar el trofeo de campeón por sexta ocasión.

Nole decidió no participar en  Belgrado -torneo del cual él y su familia son dueños-  para descansar, pasar tiempo con su familia e ir superando poco a poco la muerte de su querido abuelo. La próxima vez que se encuentren será en el Masters 1000 de Madrid.

En estos días se ha hablado mucho del cambio de estrategia que empleó Nadal en esta final. Una de las claves fue el servicio. Rafa buscó hacer más daño con su primer servicio  y no solo eso sino que en esta ocasión en lugar de usar predominantemente el saque natural del zurdo -con slice sobre el revés del diestro- buscó la mayor parte del tiempo sacar sobre la derecha de Nole  y en muchas oportunidades escogió también el saque al cuerpo para neutralizar los ángulos que logra el serbio con su revés a dos manos.

Estos potentes y estratégicamente colocados saques, le permitieron al español jugar la siguiente pelota con su forehand la mayor parte del tiempo, y otro ajuste que hizo en este partido fue buscar hacer más daño con este tiro, moverlo hacia la derecha en lugar de repetir el tiro sobre el revés, donde el serbio consigue abrir muy bien la cancha.
Otro punto importante fueron las subidas a la red del mallorquín, en las cuales tuvo un porcentaje de aciertos muy grande.

Esperemos los siguientes enfrentamientos entre ambos para ver si Rafa encontró la solución definitiva -al menos sobre arcilla- para enfrentar a Nole, y también para descubrir qué ajustes o qué cambios implementan Djokovic y su equipo para revertir el reciente resultado adverso .

El tenis masculino está viviendo un gran momento   -con Djokovic que viene de jugar un 2011 casi perfecto, ya que  de los cuatro Grand Slams solamente le faltó ganar Roland Garros-  y tiene a Nadal, en mi opinión, el mejor jugador de canchas de arcilla de todos los tiempos que buscará su séptima corona en París y quedar en los libros de historia como el único tenista en lograrlo.  

No podemos olvidarnos de Roger Federer, para muchos el mejor de todos los tiempos. El suizo mantiene intacta su motivación y su ambición de seguir sumando torneos de Grand Slam.

De cerca les sigue Andy Murray, quien sigue buscando su primer torneo de Grand Slam, y detrás de ellos jugadores como Juan Martín Del Potro y David Ferrer, a quienes se sumarán los especialistas en canchas lentas buscando frenar a los grandes favoritos.

Por lo visto, en Montecarlo el jugador a vencer va a ser el mismo de los últimos siete u  ocho años, el indiscutible rey de la arcilla, Rafael Nadal.