Sal y Mileto, por el rock libre ecuatoriano

- 12 de julio de 2019 - 00:00
Foto: Miguel Jiménez / EL TELÉGRAFO

El ensamble pisará uno de los escenarios del Festival Saca el Diablo, a las 19:40 del 13 de julio, antes de embarcarse en una gira nacional por sus 25 años que irá de octubre a diciembre.

Durante casi un cuarto de siglo, Sal y Mileto ha enfrentado el curuchupismo y las políticas públicas restrictivas con honestidad y una postura clara, dice el guitarrista Lucho “Pelucho” Enríquez, luego de un ensayo.

La banda ha sufrido censura reflexiona el músico, pero una distinta a la habitual. Mileto nunca ha pagado un payolazo, por eso no suena en la radio. Lo dice en la sala de ensayo Alebrije, donde el trío ha repasado una veintena de sus temas durante algo más de una hora.

Hace casi un año, en el Parque de las Diversidades, ofrecieron un concierto al que le antecedió represión policial: gas lacrimógeno y cargas con caballos.

El baterista Igor Icaza ha perdido la cuenta de las veces que el grupo ha sido señalado. “Es una suerte haber vivido esas experiencias sin pararles bola, y ahora significan nada”, sentencia.

Alguna vez invitaron a la banda a una entrevista que la televisión pública transmitió en directo y, como interludio, se reprodujo el video de la canción “Aguanta”. El grupo le indicó al presentador, Xavier Lasso, que querían que pusiera el tema completo, incluida la parte en que el estribillo prolongado estalla en la frase: “¡Aguanta qué, pues, hijueputa!”.

El presentador accedió e incluso quería tratar temas diversos (drogas, música... el programa se llamaba Palabra Suelta). Pero los productores decidieron fundir el videoclip -justo antes de la parte más dura- con la aparición en pantalla de los músicos, que al darse cuenta del corte lo cuestionaron en vivo, sonríe Igor.

El bajista Franco Aguirre  mira a sus compañeros tras unas gafas oscuras y explica que como rockeros, en el país que sigue siendo Ecuador, la música se convierte en una batalla permanente. El trajinar en el arte, estar presente es enfrentar la censura en todo momento, sostiene. “El rock and roll en tanto lenguaje aún es considerado como ajeno aunque ya ha trascendido el inglés”.

La categoría que usa Franco es la de rock latino aunque desde 1994 forjaron el Rock Libre Ecuatoriano. “Cuestionamos frontalmente a la clase política y eso hace que siempre estemos rodeados de cierta tensión; el no tener poses y expresarse abiertamente puede generar incomodidades”.

Cuando Mileto cumplía dos décadas, su escenario fue la Plaza del Teatro y su audiencia llegó hasta la calle Guayaquil. La ruta del Trole fue interrumpida e Icaza tomó el micrófono luego de que los productores del Teatro Nacional Sucre le recomendaran que, al estar en el Centro Histórico, reparara en el lenguaje que iba a usar.

Pero lo que soltó fue tan auténtico como lo que vuelve a decir: “aunque no haya censura explícita, vivimos esa m... establecida, especialmente quienes hemos sostenido nuestra obra sin más aprobación que nuestros sueños, sin los valores o huevadas que están en la sociedad para manipular a quien no lucha por sus propósitos”.

Quizás el medio quiere desconocer que aquí se hace rock and roll aunque haya full gente trabajando en eso, especifica Franco. Pese a que se trata de música hecha en Ecuador, no se facilita el trabajo de los músicos. Y gracias a su constancia han labrado una historia fulgurante, con cinco discos (uno en vivo) y dos Ep publicados.

Las bandas que suelen tener el eco y fidelidad que ha tenido Mileto son captadas por disqueras que las exprimen. Al ver al pasado, el bajista dice que la obra está, es real y hace que se remitan a ciertos temas pero, en lugar de repetirse, componen y forjan ideas para ensambles.

Pronto estrenarán canciones. Solo hay que dejar pasar el aniversario 25 y una gira nacional que se iniciará en octubre y acabará en diciembre. El festival Saca el Diablo, el sábado 13 de julio, será un primer reducto de una banda que no crea pensando en complacer a las masas, sino en sintonizar con corazones, mentes y cuerpos de lo que consideran una familia rockera.

La historia fue tomando forma con Paúl Segovia, Peky Andino, Jorge Luis Rosero, Víctor Narváez, César Albarracín y a la que se han sumado Santiago Jiménez, Rita María, Germán Mora y Zak Icaza.

El primer milagro es que sigamos vivos, coinciden Lucho, Igor y Franco. Publicarán un nuevo álbum e insisten en que no confían en las autoridades, aunque sean culturales. La irreverencia en Sal y Mileto es el sabor de su música, aderezada con quien se asume artista desde una forma de pensar, la filosofía miletera. (I)  

Lectura estimada:
Contiene: palabras
Visitas:
Enlace corto: