Pensando objetivamente

- 15 de mayo de 2018 - 00:00

Seremos socios y amigos, mientras secundes mis fechorías. ¿Aceptarían esta propuesta?

Suena más bien a meterse a hacer negocios con el crimen organizado o la mafia. Lo crean o no, son las condiciones  que impone el imperio yanqui a los Estados del mundo.

¿Cuánta más opresión vamos a soportar? ¿Hasta cuándo? Ya es hora de vestirnos de dignidad y retirar la sede de Naciones Unidas de donde está ahora, en el centro de la podredumbre política y económica del planeta. Este organismo internacional podría llegar a ser un verdadero apoyo para los países que son violentados y avasallados por el imperialismo.

Un rechazo profundo a los actos criminales sucedidos en Palestina en contra de la población civil desarmada en auténtica protesta por la usurpación de sus territorios. Este es un claro ejemplo de la falta de fuerza de las resoluciones de Naciones Unidas, de las que Israel, con el apoyo yanqui, se ríe del mundo entero.

Si no existe hasta ahora corte en el planeta que pueda juzgar sus crímenes, hay que crear una, una muy poderosa que podría llamarse: Corte de la Conciencia por la Humanidad. Los jueces debemos ser cada uno de nosotros, los que creemos en la igualdad y en la razón.

¿Por qué seguir siendo sumisos y obedientes a sus demandas? Comencemos por no consumir los productos y servicios que fabrican los opresores israelitas, estadounidenses, británicos, etc. Son lo mismo.

Quedarnos callados mirando cómo masacran a un vecino es inaceptable y es complicidad cobarde. Avivemos nuestra solidaridad y nuestra conciencia.

Un sí rotundo a un boicot mundial a los productos y servicios que provengan de los países agresores de los derechos humanos. (O)

Alfredo Saa M.
C.C. 18009765710