Origen de las caravanas

- 25 de noviembre de 2018 - 00:00

Continuamos con la repetida fórmula del empréstito a organismos internacionales, bancos, países. Quizás porque no pensamos en soluciones casa adentro.

Estamos cayendo en una contracción económica, estancamiento o inmovilidad en bienes y servicios debido a un decrecimiento de demanda por falta de dinero en los generadores de riqueza, que es la masa económicamente activa como también en jubilados y pensionistas.

El sector empresarial está en desacuerdo con el presupuesto del rubro de pago de empleados y trabajadores gubernamentales, ignorando que estas personas y sus familias no solo comen sino que adquieren bienes y servicios que producen y comercializan.

El Gobierno implementa como resarcimiento de la caja fiscal una disminución de la inversión pública, lo cual es contraproducente; resta opciones de trabajo al sector privado. Otra medida recesiva sería la elevación del precio de los combustibles previa focalización.  

Quizás parezca una sugerencia descabellada, pero es realizable con voluntad política: El Gobierno, al dejar de invertir en la obra pública, bien podría invertir en los ciudadanos incrementando sueldos y salarios un 20%, 15%, 10% hasta un límite de $ 1.500 en escala descendente. El que más gana menos incrementos. Ejemplo: De $ 1.500 a $ 1.000 el 10%; de $ 1.000 a $ 600 el 15% y de $600 a $ 386 el 20%. A jubilados y pensionistas el 10% en general.

Que el pago de los estipendios se realicen cada 10 días, prorrateado en tres dividendos, sumando en el último pago la parte de las mensualizaciones de fondos de reserva, décimo tercero, horas extras, días festivos u otros bonos. Como existen 6 meses de 31 días al año, no serán parte de la remuneración. Así, el dinero fluye algo equiparable al flujo de caja con capacidad de generar efectivo.

La bonanza monetaria para empresarios e inversionistas se lo debe tomar como algo irreal para el desarrollo económico del país, ya que un buen porcentaje de esas ganancias se queda en el exterior.

César Antonio Jijón Sánchez