Latinoamérica en reconfiguración de la economía mundial

- 10 de septiembre de 2018 - 00:00

En los últimos años pareciera que los cambios en la economía mundial son cada vez más acelerados. En los últimos meses, las tensiones en torno a las relaciones comerciales se han extendido a lo largo de una multitud de países, que están teniendo su último episodio en el aumento arancelario de Estados Unidos a Turquía y el efecto que ha tenido dicha medida en la relación cambiaria.

Estas tensiones comerciales, que se unen a las que afectaron a las relaciones de Estados Unidos con China, la Unión Europea, Rusia y otros países emergentes, son sintomáticas del deterioro del poder de Estados Unidos y de los cambios en la correlación global de fuerzas.

A menudo se nos intenta dar una visión de que la nueva estrategia estadounidense es resultado del carácter convulso de su actual dirigente; sin embargo, Trump está en el poder debido a la necesidad de enfrentar los nuevos desafíos ante los que se encuentra la hegemonía estadounidense, surgida tras la II Guerra Mundial. El brexit o el auge de los populismos xenófobos de derechas en Europa, son también muestras de ello.

Siguiendo el enfoque de Arrighi, estamos ante el fin del ciclo sistémico de acumulación dirigido por Estados Unidos. Estos ciclos, que se suceden en el sistema-mundo desde hace 500 años, llegan a su fin a partir de la emergencia de una crisis de sobreacumulación, motivada por una rentabilidad insuficiente de la economía real.

Esto lleva a que los capitales busquen nuevos espacios de rentabilidad y se canalicen hacia los mercados financieros. La financiarización de la economía y su increíble tamaño en proporción con la economía real es sintomática de esta crisis.

La separación ficticia de economía financiera y economía real, motivada por una gran burbuja, provoca que las relaciones sean cada vez más caóticas, la economía mundial más inestable y las recesiones más recurrentes. (O)

Sergio Martín-Carrillo