Murió peleando contra el deshonor

- 21 de mayo de 2019 - 00:00

Me enteré sobre el fallecimiento del doctor Trujillo y estoy triste porque a sus 88 años, Julio César Trujillo tenía más fortaleza que un hombre de 40.

Lo conocí allá por 1979 en las luchas por Roldós y Hurtado y siempre fue un buen ecuatoriano que sin tacha, entre otras funciones, fue escogido para liderar el Consejo de Participación Ciudadana y Control Social Transitorio, organismo objeto de muchas críticas por su comportamiento devoto a Rafael Correa que lo prostituyó inmisericordemente.

Obedeciendo lo dispuesto por el pueblo en la consulta popular, Trujillo empezó a “barrer” la suciedad correísta hasta que el tiempo se le acabó y debió entregar el mandato a los consejeros definitivos el 14 de mayo. No lo pudo hacer por ineficiencias inherentes al CNE solucionables en tres días.

Fue suficiente para que exaltados correístas heridos por la purga de Trujillo alteren la tranquilidad ciudadana y pretendan agredirlo, como lo hace diariamente por redes sociales ese fugitivo de la justicia que desde Bélgica respira por la herida y aspergea diatribas contra el mundo.  

Su viejo organismo no resistió y murió peleando contra el deshonor e ignominia que imperó en la década de Correa, es decir, Julio César Trujillo murió en su ley, como sueña sucumbir aquel escalador que desestimando el peligro no atisba en su horizonte otra cosa que no sea otra montaña para ser conquistada con esfuerzo y honor.

Paz en su tumba. Hombre digno de la Patria. (O)

Dr. Carlos Mosquera Benalcázar