Durante 84 años, Alcohólicos Anónimos (AA) ha recuperado a sus miembros

- 25 de junio de 2019 - 00:00

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), más de 900.000 ecuatorianos consumen bebidas alcohólicas; unos son bebedores sociales, otros consuetudinarios, es decir, enfermos, de acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La adicción es una enfermedad y no un vicio; así la entiende AA, que llegó a Ecuador, procedente de Estados Unidos, hace 84 años y ahora cuenta con más de 300 grupos; no está afiliada a ninguna religión, partido político o institución alguna, no recibe contribuciones ni le cobra a sus miembros, a diferencia de las clínicas de recuperación pagadas.

El único requisito para ser miembro de AA es querer dejar de beber; el anonimato es la base espiritual de sus tradiciones; son importantes sus legados de recuperación, unidad y servicio. Nada es exigido en AA. Asisten voluntariamente a reuniones diarias, que generalmente se desarrollan a las 19:00, para compartir experiencias, ya que descubrieron que conversando sobre sus problemas se vuelven fuertes y no beben; mediante un programa sencillo de 12 pasos logran un despertar espiritual, que ha dado resultado a miles de personas en el mundo, pues se basa en la sobriedad y la paz mental.

Con los principios de AA se han fundado también grupos de Narcóticos Anónimos (NA); cualquiera que desee dejar de beber o consumir drogas puede llamar a los directorios telefónicos de estos grupos, que proporcionan mejores formas de vida. (O)

Lic. César Burgos Flor