Lima: Ciudad de contrastes
Regresé a Lima después de varias décadas. De mi primera estancia guardo recuerdos inolvidables. Ahora la he recorrido con ánimo distinto, disfrutando con mi familia de la visita a lugares viejos muy cambiados, y de nuevos espacios que mantienen su atmósfera de ciudad culta y abierta a múltiples manifestaciones intelectuales y artísticas.
Sebastián Salazar Bondy escribió un famoso libro: ‘Lima, la horrible’, en el que reseñaba el verdadero rostro de esa capital, a mediados de los 60 del siglo XX. Por entonces se había dado un intento guerrillero rápidamente controlado que dejó, entre otros dolorosos sucesos, la muerte del valioso escritor Javier Heraud. Manuel Scorza culminaba el experimento de editar a bajo costo lo mejor de la literatura peruana y latinoamericana en sus ‘Populibros’; Ciro Alegría ocupaba una curul en el Senado; había un auge teatral y abundaban conferencias de jóvenes críticos como Julio Ortega.
La Lima de hoy, que ha soportado dictaduras militares y civiles, Sendero Luminoso y otros avatares, mantiene muchas de sus características culturales. Sin embargo y para mi criterio, proliferan en demasía los McDonald’s, incluso en hoteles históricos como el Bolívar; los guías turísticos anuncian con orgullo que la ciudad tiene abiertos cientos de casinos, y celebran la presencia de grandes transnacionales, propietarias de industrias y negocios. El legendario Jirón de la Unión semeja un ‘zoco’ de discutible calidad, en el que se mezclan bellos edificios y construcciones de mal gusto.
Hay hermosos centros nuevos como el Parque del Amor con su escultura central y anexos de la autoría del artista Víctor Delfín, cuya casa-taller con vista al mar en Barranco, es simplemente maravillosa; el conocido centro comercial Larcomar, original y múltiple en sus servicios de teatros, librerías, disquerías, cafés, siempre en la vecindad del océano; el ‘Parque de los suspiros’ con su evocación de la ciudad que cantó Chabuca Granda; la bella casa que alberga el museo Larco, en fin, lugares que hablan de la prosperidad de una burguesía sólida.
Se libra ya una campaña desde la prensa contra la actual alcaldesa Susana Villarán y se anuncia otra contra Nadine Heredia; se develan negociados de políticos y se condenan los intentos de Sendero por reactivarse.
Así, contradictoria y atractiva, la ciudad de Vallejo y Mariátegui -cuyos descendientes mantienen la librería Minerva- es un espacio en el cual se encuentran sitios por descubrir y amar.
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