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Las reformas urgentes en el sistema de rehabilitación social

Según expertos se preveía actos violentos tras el asesinato de Rasquiña, líder de "los Choneros".
24 de febrero de 2021 00:00

El atroz asesinato de 79 personas en tres centros de rehabilitación social del Ecuador ha reactivado el debate respecto de cómo reestructurar al sistema de rehabilitación de forma integral.

El penalista y catedrático universitario Ramiro García asegura que el hacinamiento genera un caldo de cultivo ideal para la generación de actos violentos. “Cuando la dirección de las organizaciones criminales se recompone, sus facciones se disputan con violencia el liderazgo y este escenario de hacinamiento permite carnicerías como la que presenciamos”.

El exsubsecretario de Rehabilitación, Ricardo Camacho asegura que hasta aquí ha faltado voluntad de tener un sistema de rehabilitación decente. La cadena de hechos que llevan al cometimiento de estos hechos sangrientos evidencia que no hay voluntad de tener de tener un sistema fuerte de seguridad penitenciaria.  “¿Cómo es posible que no exista un escáner vehicular, que no se cuente con un sistema inhibidor telefónico funcionando, que no se tenga un sistema inteligencia, ni siquiera un mínimo de informantes?”, pregunta el experto.  

Para reformar la rehabilitación social en Ecuador es imprescindible contar con una escuela de formación especializada, recalca Camacho. “Es necesario que a las personas que entran en contacto con las personas privadas de libertad tengan una formación rigurosa, que cuenten con la tecnología para hacer su trabajo; pero además que sean lo suficientemente bien pagados y bien tratados. Que puedan tener un plan de vida. De otro modo serán presa fácil del dinero o poder corruptor”, puntualiza.

Alfredo Muñoz, exdirector del Centro de Rehabilitación Social de Guayaquil, señala que es necesario que los presos sean clasificados de acuerdo a los índices de peligrosidad, que el personal técnico cuente con los recursos tecnológicos para el control, “de otro modo los centros de rehabilitación seguirán siendo los despachos del crimen; el lugar desde donde se dirige la actividad criminal y donde el Estado no tiene control”, recalca. (I)     

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