Analistas instan a una urgente reestructuración del sistema carcelario

Expertos proponen una escuela de formación de guías penitenciarios y fortalecer la seguridad.
24 de febrero de 2021 08:00

El fortalecimiento de los sistemas de seguridad, acompañado de incentivos sociales y crear una cultura de productividad. Son algunas de las sugerencias que expertos en temas de seguridad y derechos humanos plantean para hacer frente a la situación carcelaria del país.

Las propuestas no son nuevas, pero surgen nuevamente luego de los acontecimientos ocurridos el martes 23 de de febrero, en el cual tres amotinamientos simultáneos en las cárceles de Guayaquil, Latacunga y Turi (Cuenca), dejaron como saldo, hasta la noche de al menos 75 internos fallecidos.

Para Elsie Monge, de la Comisión Ecuménica de Derechos Humanos (Cedhu), urge 
revisar a fondo la problemática del hacinamiento en los centros penitenciarios; "no se trata de aumentar la capacidad de las cárceles, porque al rato ya están llenas, pienso que el abuso de la prisión preventiva es parte del problema, eso debe ser un último recurso".

Otra razón, para ella, es que en muchas ocasiones la administración de Justicia no tramita los casos con agilidad, existen procesos que duran años y eso contribuye al hacimiento.

Pero también advierte otro problema, que es la corrupción interna y la falta de control de armas al no existir control exhaustivo, sumado al tráfico interno de drogas.

"Se debe rever toda la administración carcelaria y de Justicia; se debería aplicar acciones como en otros países, como sistemas de granjas donde la gente se dedique a un trabajo, porque tenerlos encerrados entre cuatro paredes es caldo de cultivo para incrementar la inseguridad", puntualiza.

Finalmente, considera urgente restructurar el sistema carcelario, pues los guías actualmente no están capacitados para tratar a los internos, además de que no hay suficientes elementos para controlar el orden interno. Fomentar una cultura de incentivos sociales también puede contribuir a la disminución de acciones como las ocurridas el martes.

El exsubsecretario de Rehabilitación, Ricardo Camacho, se muestra sorprendido por los niveles de sadismo y violencia con la que actuaron las personas privadas de libertad (PPL). “Los videos que circulan en las redes sociales evidencian que no solo se asesinó a los integrantes de bandas enemigas".

A su criterio, esta matanza que duró varias horas, evidencia las tardías respuestas y poca coordinación de las fuerzas de seguridad. Además señala que la tragedia pudo haber sido evitada “utilizando el sistema videovigilancia e inteligencia”.

¿Qué le hace falta al sistema de rehabilitación social del Ecuador?, Para él, lo primero y más importante, la voluntad de tener un sistema fuerte de seguridad. Con esta voluntad se pueden ejecutar las tareas operativas: crear una escuela de formación para guías penitenciarios, especializarlos, trabajar en inteligencia propia, implementar un sistema de inhibidores telefónicos, entre otros que permitirían el Estado un control efectivo de los centros en Ecuador.

Por su parte, Santiago Orbe, experto en seguridad, considera que el desfase estructural y el olvido institucional e histórico al servicio de rehabilitación social se reflejan ahora en estas cárceles que se realizaron con "gran rimbombancia" y lo único que ha hecho es incrementar la inseguridad y atentar contra derechos fundamentales.

"Tenemos una policía que no alcanza a cubrir parte de los problemas, además la violencia es el resultado de una fenomenología de elementos que han colaborado para que esto suceda: problemas institucionales, corrupción, abuso de poder y falta de manejo de las dinámicas sobre el tema de la rehabilitación", advierte.

Le llama la atención la estructuración concatenada, por la logística con la cual operan estas bandas, cómo obtienen recursos, cómo ingresan celulares y armas, cómo funcionan dentro de los recintos penitenciarios.

"Esto es resultado de un manejo equivocado sobre el sistema de rehabilitación social en los últimos 14 años, que incluso han llevado que se convierta en una forma de contrapoder frente a las lógicas estructurales institucionales de un estado", finaliza. (I)