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La niña que soñaba con ser profesional y hoy es la Alcaldesa de Sushufindi.

Diez años al frente de CNF la catapultaron a la alcadía, pero el mayor aprendizaje fue la escucha
08 de marzo de 2021 00:00

Servir. Es el verbo preferido de la alcaldesa de Sushufindi, Esperanza Torres. Por supuesto, quienes están cerca de ella, saben que una cosa es conjugarlo y otra, practicarlo.

Tiene 40 años. Nació en Sushufindi, Sucumbíos y es de conversa sencilla, carácter jovial y comentarios agudos. Convocó en febrero a un grupo de representantes de los medios de comunicación para potenciar las maravillas turísticas de su cantón. Cuando llegamos a Sani Isla, en la rivera del Río Napo había un rumor. Los invitados ya habían llegado y la comida no estaba lista.

Minutos después salió de la cocina. Era la alcaldesa con los platos en las manos y empezó a servir a la veintena de invitados. No había sido planificado. Algunos servidores municipales le sugirieron que se siente a cambio de su ayuda. Con una sonrisa agradecía y decía “no se preocupe. Siéntese; yo soy todoterreno”.

Y en efecto, durante los días de los recorridos a los sitios turísticos parecía no conocer la fatiga. En la reserva Sacha hay una torre de 36 metros de altura y 275 metros de largo. Desde el privilegiado sitio es posible observar el imponente bosque y aves en las copas de los frondosos árboles. Esperanza fue la primera en concluir el recorrido. Mantenía su conversación fluida, ahí donde a algunos les faltaba el aire.

En 2019 enfrentó con éxito su primera campaña electoral bajo el lema de que era necesario que, por primera vez, al cantón lo dirija una mujer. Ahora, desde la administración asegura trabajar para que se sienta esa diferencia.

Ella sabe que administrar con perspectiva de género no es usar en los discursos “los y las ciudadanos.” No. Ella cree que hay obras que mejoran la vida de las mujeres, los niños, niñas y adolescentes de forma directa. “Entre una de las medidas, estamos mejorando la infraestructura del Centro de Responsabilidad Social, para precautelar la salud y los derechos de los sectores prioritarios”, señala (ver Video).

Esperanza es ingeniera en administración de empresas. No le resulta nuevo hacerle frente a retos en escenarios que han estado copados, mayoritariamente, por hombres.  Durante 10 años fue gerente del Banco Nacional de Fomento (hoy Ban Ecuador). Durante este tiempo, no solo recorrió las localidades, sino facilitó un servicio a miles de ciudadanos, con recursos que viabilizaron sus emprendimientos y cambiaron sus vidas; sin embargo, la mayor enseñanza de aquellas épocas fue la escucha.

Escuchar directamente las necesidades y preocupaciones de la ciudadanía. El reconocimiento de su gestión la catapultó a la alcaldía.

Ya al frente del Municipio ella trabaja para un futuro con más emprendimientos, con un sector turístico fortalecido. Un futuro en el que se dependa menos de la renta petrolera.

Es joven, amigable y abierta al diálogo, sin embargo de un carácter fuerte. Ese carácter le ha ayudado a conquistar cada meta que se ha propuesto, pero puede ser su peor enemigo si las obras no se cumplen tal como estaba planificado. “Cuando algo no me gusta, no puedo disimularlo. Soy muy detallista y me gusta supervisar hasta los últimos detalles de cada obra”, reconoce.

Cuando era niña, Esperanza se imaginaba a sí misma como una profesional. “Estudié el bachillerato y el tercer nivel en Santo Domingo. Quería regresar a mi cantón y servir a la ciudadanía. No me imaginaba que sería como autoridad”, señala.

            

A menos del año de iniciar sus funciones, debió hacer frente a algo que nadie esperaba: una pandemia por coronavirus. Durante la etapa de cuarentena ella no pudo guardarse en casa como otras familias. Realizó un sinnúmero de gestiones para conseguir alimentos, medicinas, fumigaciones; entre otros recursos. Visitaba y daba ayuda a las familias que por la cuarentena no podían trabajar. Su gestión estuvo entre conseguir aportes del sector privado y optimizar, al máximo, los recursos públicos.

Cuando recuerda al año pasado afirma que fue muy duro “nadie sabía cuánto más iba a durar. Tal vez ni hoy lo sepamos con certeza”, sin embargo, siente satisfacción de la tarea cumplida. Su enfoque, su visión y camino, son sin duda, el servicio. (I)

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