Día Internacional del Migrante

- 21 de diciembre de 2015 - 00:00

El 4 de diciembre de 2000, la ONU proclamó al 18 de diciembre como el Día Internacional del Migrante. Aquellos que en su mayoría escapan de condiciones de pobreza, miseria, violencia e injusticia. El Ecuador es uno de esos países que en esos años fue víctima de las políticas neoliberales que nos llevaron a la crisis financiera de 1999, que expulsó a cientos de miles de ecuatorianos por todo el mundo, principalmente Estados Unidos y Europa. Miles de familias sufrieron los efectos de esa migración: separación temporal o definitiva, desestructuración de los entornos familiares, abandono, violencia psicológica, discrimen, etc. Esos cientos de miles enviaron miles de millones de euros y dólares que sirvieron para sostener una economía dolarizada a la fuerza. Esos millones de ecuatorianos se convirtieron en una fuente clave para sostener la economía nacional e incluso sostener el auge de un consumo suntuario no visto antes. Fueron invisibilizados cuando convenía. No existía una política pública específica. El Estado y muchos sectores sociales se olvidaron de ellos excepto cuando se trataba de contarlos como remezas. Fue con la Constitución de Montecristi que esos millones de invisibilizados por primera vez eran reconocidos por el Estado y la sociedad.

Por primera vez se generaba política pública para brindar coberturas a los mismos y sobre todo iniciar cambios fundamentales en la sociedad para que los ciudadanos no se vieran forzados a migrar en busca de mejores condiciones de vida. Los que se fueron han sido víctimas de coyoteros, de extorsionadores, traficantes, chulqueros, estafadores. La migración forzada es un gran problema mundial que supera a la proclama de un día para recordarlos. Se entiende que la migración es parte de la historia del ser humano, pero en el mundo moderno, sobre todo desde el siglo XIX, grandes poblaciones son afectadas por la dinámica del capitalismo mundial.

Millones de migrantes han servido como mano de obra barata, desde la condición de ilegales, para enriquecer a sociedades, a clases sociales, a grandes corporaciones. Aún hay una gran hipocresía mundial al hablar de los migrantes como de los refugiados. Aún se quiere imponer la idea de que los responsables principales son los propios migrantes. Estos han vuelto a sufrir con las crisis mundiales. La crisis económica en España es el ejemplo de políticas neoliberales que violentan a los migrantes de todo el mundo: más de 400.000 familias desahuciadas de sus hogares por un sistema bancario y financiero perverso. Ecuador es de los pocos países que tiene como política de Estado brindar asistencia a sus migrantes y de facilitar su retorno…La migración es un problema mundial. Según la ONU, en 2000 migraron 175 millones, actualmente más de 230 millones. El 49% de ellos son mujeres. Las remesas superan los 400 mil millones de dólares. Pero los migrantes son más que números y remesas. Son seres humanos, son ciudadanos con derechos universales que el capitalismo voraz viola continuamente. Los migrantes y los refugiados son más que un día, son la memoria viva que nos recuerda que no debemos regresar al pasado neoliberal. (O)