El servicio de salvavidas de bañistas se incrementa en los feriados, pero no es permanente.
Hace dos semanas se reportó uno de los últimos casos de ahogamiento en la playa. Jeovanny Rodríguez, oriundo de Guayaquil, perdió la vida en el sector conocido como la Boca de Crucita (Manabí), luego de que intentara rescatar a su novia que se estaba hundiendo en el mar.
Los rescatistas recuperaron el cuerpo del joven horas después, pero a pesar de que presentaba signos vitales, falleció tiempo después.
Luego del percance, socorristas de la zona hicieron un llamado a las autoridades locales para contar con más apoyo, a fin de asistir con eficacia y rapidez a los bañistas que visitan el sector.
José Menéndez, uno de los voluntarios de esa provincia, servicio que desempeña desde hace más de una década, afirma que si bien lo que más tienen muchos colaboradores como él es voluntad de querer ayudar, eso no siempre es suficiente.
Este rescatista, quien afirma que ciertas necesidades logísticas que tenían han sido cubiertas, señala que están en las playas por temporada. “Pero no podemos estar en la playa todo el tiempo (fuera de los meses de mayor afluencia de gente) por limitaciones económicas”, aclara.
De acuerdo con datos de la unidad de Gestión de Riesgo de esa provincia, para la alimentación diaria de 120 voluntarios (que no reciben sueldo), y que laboran 8 horas al día, se requerirían alrededor de 720 dólares.
La presencia temporal de salvavidas en las playas es confirmada por el alcalde de Portoviejo, Humberto Guillén, quien explica que los rescatistas no siempre están porque algunos cabildos carecen de los recursos económicos suficientes para mantener a dichos guardianes.
“Eso (la presencia permanente de rescatistas) representaría un gasto muy alto y una carga burocrática más para un municipio que no tiene recursos económicos muy grandes. Por lo general, eso (el aumento de guardias en las playas) se da en las épocas de feriado”.
El burgomaestre del cantón, que tiene a Crucita como único balneario, igual indica que el cabildo y comisarías de policía del cantón siempre toman medidas de seguridad en las playas. Además, cuando se trata de feriados, como los meses de febrero y abril, coordinan trabajos con el Cuerpo de Bomberos, la Secretaría Nacional de Riesgos y Cruz Roja. “A los miembros de esas instituciones que colaboran con la seguridad de los turistas les proporcionamos de dinero para logística, movilización, combustible, alimentación y otros gastos indispensables”.
En el cantón Santa Elena, donde se ubica Montañita, uno de los balnearios más concurridos en temporada, la situación es similar. Solo en feriado se incrementa la cantidad de salvavidas para asistir a los bañistas.
El burgomaestre, Otto Vera, señala que durante dos meses contarán con 80 guardianes y 40 policías que auxiliarán a los visitantes desde carnaval en sus 8 principales balnearios.
Esa cifra -dice Vera- disminuirá a mitad de abril y se quedarán con 20 salvavidas e igual número de policías. “Pero no estarán todo el tiempo porque no siempre las playas son visitadas”, informa el Alcalde.
Asimismo, está previsto que los guardianes que protegerán a los turistas en las épocas de mayor afluencia de visitantes estarán presentes los viernes, sábados y domingos. “No permanecerán todo el tiempo debido a que eso significaría un gasto corriente representativo para el cabildo. No tenemos recursos para eso”, expresa el Alcalde de Santa Elena y, a la par, señala que en ese cometido, por dos meses invierte alrededor de 65.000 dólares. Y dice que si mantuvieran la misma atención del feriado en todo el año les representaría 390.000 dólares.
El burgomaestre considera que es necesaria la creación de un fondo estatal que apunte a financiar el tema de la guardianía de las playas. Lo que han hecho en dicho cantón -adelanta su alcalde- es aprobar la creación de una ordenanza que permita el cobro de una tasa municipal de 0,25 centavos a los vehículos que lleguen hasta Santa Elena. “El objetivo es invertir esos recursos en la limpieza de las playas, salvavidas y cuidado de carros en los estacionamientos”.
Manuel Burgos, director de la carreta de Turismo de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES), critica el hecho de que en el país no se piense que la presencia de los salvavidas es fundamental en las playas. “Eso es como considerar que las ciudades no necesitan a policías ni los eventos masivos a la Cruz Roja”, aclara.
Burgos observa que la presencia de ese servicio es vital en muchos balnearios, ya que en la Costa no todas las aguas son tranquilas. “Muchas presentan turbulencias”, dice.
2 años es el tiempo que tienen los municipios manejando la seguridad en las playas
El académico analiza que existe esa carencia en el país porque todavía se maneja el turismo con una visión poco desarrollada.
“Los apoyos de los municipios y de las empresas privadas han sido mínimos. En otras partes los gobiernos locales y las empresas privadas trabajan juntos en las playas para que sean sitios seguros para que sus propios clientes no mueran”.
Al respecto, Santiago Torres, coordinador de la Cámara de Turismo de Santa Elena, coincide con el ideal de que se cuente con esa seguridad en los balnearios, no obstante, reafirma que el problema pasa por los recursos económicos. “No conozco de algún fondo para mantener de forma permanente a los salvavidas”, sostiene.
Actualmente -recalca el funcionario- la solución que han encontrado los cabildos es contratar en temporadas altas a los guardias. “Asimismo, se está trabajando en todo un mecanismo de seguridad para proteger a los bañistas en el feriado”, aclara.
Su par en Manabí, Cristina Castro, quien señala que en el feriado intensificarán los operativos de seguridad, indica que han pedido a todos los cantones que tengan personal especializado para que brinde servicios de guardianes en las playas. “Nosotros, como Ministerio de Turismo, hemos empezado este año a construir torres para salvavidas”, informa.
Hasta el momento -según Castro- ya edificaron una en Canoa y otra en Puerto López. El costo de cada una de esas estructuras, que puede albergar hasta a seis guardianes, es de 14 mil dólares. “Estamos por construir dos más en otras playas de la provincia”, añade.