Medicinas para mejorar la vida sexual que se expenden sin el aval de autoridades de salud.
En un local céntrico de Guayaquil, en García Avilés y Luque, un ávido cliente, de aproximadamente 25 años de edad, llega hasta la mencionada tienda en la que se comercian productos para el público masculino adulto que sueña con tener un “sobresaliente desenvolvimiento sexual” con su pareja. El cliente pregunta: “¿Maestro, ya tiene las Yunvinas en pastillas?”. El tendero mueve la cabeza negativamente y enseña un pequeño frasco, parecido a una muestra de perfume, y responde: “No, solo tenemos las gotas, pero son más caras, cuestan US$12”.
El joven explica al tendero que él cumple con el pedido de un amigo que busca un producto que sirva para que una inhibida amiga, a la que conoce hace tiempo, por fin deje “aflorar” su deseo sexual, luego de una noche de cervezas. “¿Está seguro que funciona?”, cuestiona incrédulo el cliente. “Lo que le vendemos aquí es de calidad amigo. Soy nuevo en el local, pero en los pocos días que llevo, nadie ha reclamado hasta ahora”, dice. Luego, el cliente compra.
Además, en dicho local -uno de los que se promocionan abiertamente en los medios de comunicación del país y en la calle- expenden la crema llamada Pene XL, cuyo efecto medicinal, según sus promotores, es alargar, hasta 10 cms, el miembro sexual masculino y engrosarlo diametralmente. “Es un tratamiento de US$ 29, que se aplica en el glande. Pero lo del engrosamiento, no sé cuánto en realidad será”, precisa el tendero.
Allí hay jarabes, vitaminas, gotas y aerosoles, de países como Canadá, Chile y China, que brindan similares beneficios, pero que -al contrario de lo que dice la Ley de Salud- no cuentan con registro sanitario ecuatoriano que garantice efectividad y seguridad.
USD 2.000 Deben pagar por multa los locales que no tienen permisos sanitarios para vender ciertos productos.
La misma carencia presentan otros productos que se expenden en Rumichaca, entre 10 de Agosto y Sucre, donde se vende el líquido llamado ‘brocha china’.
Es un frasco similar a un esmalte de uñas que contiene el medicamento que sirve para hacer la relación sexual duradera y que se aplica en el glande, 30 minutos antes del acto. “Es efectivo, yo lo he usado”, asegura el vendedor, quien muestra orgulloso el producto empacado en una caja en la que están grabadas las indicaciones en signos aparentemente chinos.
Ante tales ofertas, Telmo Fernández, director del Instituto Nacional de Higiene Leopoldo Izquieta Pérez, organismo que realiza el análisis de las medicinas para luego dar su aval científico que permirta su venta, advierte que ninguno de esos productos que ofrecen desarrollar el vigor sexual tienen permiso para comercializarse. “Que yo sepa el sildenafil es el único medicamento aprobado. Este -que posee varios nombres comerciales- ayuda a mantener una erección, siempre y cuando, se cuente con una pareja con la cual haya ‘química’”, explica.
Fernández señala que aquellos “vigorizantes” extranjeros, más allá de que tengan un respaldo médico de otros países, requieren registro sanitario ecuatoriano. Para él consumirlos sin ese requisito es un riesgo. “La ingestión de cualquier producto desconocido tiene un peligro grande, tanto por el daño que podrían causar como por la estafa”.
El comercio de los supuestos potenciadores es una tendencia en el país y que es difícil de combatir, según Patricia Castro, coordinadora de Control y Vigilancia Sanitaria del Guayas. Ella señala que para realizar las inspecciones de esos locales se deben hacer operativos casi policiales. “Muchas veces esos números telefónicos que aparecen en los anuncios conducen a su vez a otros, lo que dificulta las investigaciones”.
En los operativos, que manifiesta hacen todos los días, la cantidad de fármacos que no tienen registro alcanzan hasta el 10%. Mientras que la irregularidad supera el 50% cuando se trata de medicamentos naturales. “Hemos conversado con vendedores de medicamentos en el sector de la Bahía, donde está prohibida la venta de medicinas, pero esos diálogos no han avanzado”.
El comisario de Salud del Guayas, Edmundo Crespo, indica que hasta el momento él, quien de acuerdo con la Ley Orgánica de la Salud impone sanciones a quienes venden fármacos sin permiso, no ha recibido ningún informe de Control y Vigilancia Sanitaria, en el que se señale que se están comerciando productos médicos falsos. “Solo conocemos el caso de los caramelos chinos sin registro”.
En la Dirección de Salud de Pichincha ejecutan operativos para controlar que las tiendas cumplan con los permisos. Según Jorge Cueva, principal del organismo, de los centros visitados cada 15 días por denuncias, el 80% fue multado y el 20% clausurado. “Esos productos son tabú porque sus efectos no han sido comprobados científicamente”, opina Cueva.
50% De las medicinas naturales incautadas por la Dirección de Salud del Guayas no tiene registro.
Pero, pese a las sugerencias de las autoridades, hay usuarios que creen fielmente en sus resultados.
Manuel, un joven de 30 años que prefiere mantener el anonimato, confiesa usar reiteradas veces ‘la brocha china’, a la que atribuye haberle permitido mantener una erección prolongada. “Sí funciona. Me he sentido bien al momento de tener relaciones”, confiesa Manuel.
Sin embargo, hay vendedores como Luis Flores, que comercia productos para la potencia sexual, quien no recomienda el líquido oriental. “Un amigo, luego de usarlo, mantuvo una erección por tres días seguidos, por lo que tuvieron que llevarlo al médico de urgencia”.
Por eso, él sugiere preparados naturales, como el que él expende en el local ubicado en García Avilés y Luque. Allí ofrece el Magna RX y la “Metralleta sexual”.
El primero, indica, es un tratamiento norteamericano que eleva la potencia sexual e incrementa el tamaño del órgano reproductor masculino hasta 10 cms. “Los resultados no son inmediatos, pero quien lo use debe darse masajes periódicamente y él mismo, con el tiempo, se dará cuenta del progreso”, dice el vendedor mientras promociona los beneficios de la medicina que cuesta US$ 29.
En cambio, el segundo, que es una tableta alemana de US$ 20 que se disuelve en la boca, presenta resultados al instante. Dice que ambos, con registros sanitarios extranjeros, son inofensivos.