Tomada de la edición impresa del 25 de junio del 2008

Páginas porno están al alcance de niños

Ilustración. |

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Datos

¿Cómo unirse a la Asociación de Cybers del Guayas?

Para realizar este trámite debe escribir una carta en la que se comprometa a respetar los precios de navegación y llamadas dependiendo del sector de la ciudad donde estará ubicado el ciber.

Los documentos que necesita son: una copia del certificado del Senatel (Secretaría Nacional de Telecomunicaciones), el cual certifica la legalidad del ciber.

Para pertenecer a la asociación debe asistir al menos a una reunión al año.

No tiene que pagar cuota mensual solo un pago inicial por inscripción de US$ 20.
   

Infórmate +


Para presentar un reclamo o denuncia relacionado con los servicios de telecomunicaciones puede comunicarse, gratuitamente a la
Superintendencia de Telecomunicaciones en Quito
1800 - 567567 o acercarse a
9 de Octubre 1645 y Berlín.

Falta de control en los cibers permite que los clientes de cualquier edad, revisen páginas para adultos.

Antecedentes


En enero de 2003, la Conatel creó una resolución que obliga a los lugares que presten el servicio de audiotexto a contar con un permiso de funcionamiento.
 
El artículo 43 del Código de la Niñez y Adolescencia estipula que se debe sancionar a las personas que faciliten a los menores  cualquier medio auditivo y/o visual que tengan contenidos pornográficos.


 
Veinticinco centavos es el valor promedio que cobran los cibers de Guayaquil por 15 minutos de servicio. Tres son los segundos que toma escribir la palabra “porno” y 188 millones los resultados que arroja esta búsqueda.

Dicha información está al alcance de todos los clientes en tales locales, sin importar la edad, ya que no hay control hacia los usuarios que soliciten el servicio. Para ingresar a un locutorio solo existe un requisito: pagar el servicio que se utilizará.

Luego de que el usuario cancela el alquiler, el encargado del negocio facilita una computadora con acceso a internet para el cliente, quien podrá ingresar a las páginas que desee, sin límite alguno.

“Nosotros no podemos vigilar las páginas que nuestros clientes visitan, porque brindamos un servicio público, por lo tanto ellos hacen lo que quieren en el tiempo que han alquilado la máquina”, afirma José, encargado de un ciber ubicado en la Cdla. Bolivariana, al norte de la ciudad.

Cuando un niño o adolescente ingresa a este lugar, José cobra el servicio y proporcionala la máquina, como si se tratara de un cliente de cualquier edad.

Él relata que nunca ha tenido un caso en el que un niño visite páginas pornográficas, pero dice que si se presenta el caso, lo obligaría a cerrar la ventana. “Lo haría por la ética y la moral”, agrega.

Es que no existe un marco legal que obligue a los dueños de los cibers a controlar el uso que le dan sus clientes al servicio que brindan.

Un total de 222 Cibers están registrados en la Conatel en todo el país, el resto funcionan sin permiso.


En el 2003, José Pileggi, ex presidente de la Conatel (Consejo Nacional de Telecomunicaciones), firmó una reforma en la que explicaba las obligaciones que debían cumplir los sitios que presten los servicios de audiotexto.

“La intención de la reforma era evitar que las páginas web locales contengan información pornográfica, ya que todo este contenido está al alcance de niños y jóvenes”, explica Pileggi. En cuanto a las páginas internacionales, él indica que se pueden regular imponiendo filtros, sin embargo es mucho más complicado controlar el contenido de estas.

Pero esa reforma, según Pileggi, se encuentra paralizada. Él dice que es la Superintendencia de Telecomunicaciones (Suptel) la encargada del seguimiento de la misma.

Acualmente, según Magda Giler, funcionaria del área de comunicación del Conatel, esta entidad se encarga, únicamente, de otorgar los permisos de funcionamiento para los cibers.  “Los solicitantes tienen que cumplir varios requisitos, entre los que constan  detallar el tipo de servicio que van a brindar”, explica.

Sin embargo, luego de que se emite dicho permiso, la entidad no realiza un seguimiento para constatar que lo que han expuesto en la solicitud del permiso, se cumple.

Según la página web del Conatel, hay 222 cibercafés registrados en dicha entidad, sin embargo la Asociación de Cybers del Guayas agrupa a 243 miembros.

Para esta contradicción, la funcionaria del Conatel indica que ellos no obligan a los cybers a afiliarse ni buscan sancionar a quienes no lo hagan, “solo es una forma para ayudarlos a organizarse y legalizarse”, dice.

Indica que el control del servicio que brinden los locutorios depende de la Suptel.

Pero al consultar a Mario Jarrín, funcionario de la entidad, indica que dentro de las funciones de la entidad está brindar el control técnico a los usuarios cuando no puedan acceder a algún servicio de comunicación o tengan dificultades. “Pero nosotros no manejamos nada que se relacione con el contenido del servicio que presten los cibers”, dice.

Es por esto que como Juan, encargado del ciber, hay 7 dueños más quienes, tras ser consultados si revisan que los menores de edad no visiten páginas inadecuadas para su edad, ellos responden negativamente.

Mónica, otra encargada de un cibercafé, confiesa que si ha visto a clientes, pero adultos, visitar páginas pornográficas, obliga a cerrarlas pero solo porque indica que estas direcciones contienen alto contenido de virus (información que puede dañar el software de la computadora).

En cambio Luis, del Cibermaster, indica que las veces que ha observado a sus clientes visitar páginas con contenido pornográfico, él les pide que por favor las cierren porque esto molesta a los otros clientes que se encuentran junto a él.

Incluso existen cibers como Cyber Rodas, ubicado en Durán, que manejan su propio reglamento. David, el encargado, indica que cuando notan que un menor de edad revisa una página indebida, se envía un mensaje a su computadora pidiéndole que la cierre. “Si el niño no hace caso, entonces procedemos a cerrar y bloquear la página desde la computadora “administrador”, que controla al resto.

Para Pileggi, controlar que los menores de edad accedan a las páginas con contenidos pornográficos, es muy complicado. Él cree que los sitios que brinden el servicio de Internet deben también vigilar las páginas que los niños visiten.

En cuanto a la reforma que él propuso hace 5 años, cree que debe ser retomada para que realmente exista una conciencia de la repercusión que pueden tener estos sitios en la formación de los niños y adolescentes.

Según Evelyn Brachetti, psicóloga infantil, la pornografía  causa la pérdida de los valores de las personas en general, peor aún de los niños que no tienen el criterio formado. “Ellos crecen viendo estas imágenes creyendo que es normal y luego tienen una concepción totalmente errada de los conceptos. Les cuesta diferenciar lo correcto de lo incorrecto”, opina.

Conatel- Lo que dice la resolución

•Artículo 2: Añadir un literal en el artículo 8 del Reglamento para la prestación de Servicios de Valor Agregado que diga:
“Los solicitantes de permisos para servicios de audiotexto deberán detallar la temática y los contenidos a los que van a acceder los usuarios.

•Artículo 4: Prohibir a través de las líneas 1900 y los alojamientos de portales electrónicos (web hosting) que se presten servicios de pornografía, prostitución, explotación sexual, que atenten contra la moral y las buenas costumbres.

•Artículo 5: Los servicios de audiotexto se facturarán por tiempo real de uso, en minutos y segundos según corresponda, tal como lo establece la Ley Especial de Telecomunicaciones.

• Artículo 7: La Superintendencia de Telecomunicaciones se encargará de la supervisión y control de cumplimiento de las normas de la presente resolución.

Isabela Ponce
iponce@telegrafo.com.ec
Periodista - Guayaquil
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