Tomada de la edición impresa del 17 de junio del 2008

La piratería pierde su sello de ilegalidad

En la capital se estima que unos 10.000 habitantes trabajan en la venta de películas, discos y libros piratas. | FOTO: PAÚL NAVARRETE / El Telégrafo

FOTO: PAÚL NAVARRETE / El Telégrafo

En la capital se estima que unos 10.000 habitantes trabajan en la venta de películas, discos y libros piratas.

Los vendedores dicen que con la actividad ejercen su derecho laboral y no perjudican a los autores .


 
En Ecuador, la piratería de libros, junto con la de discos y películas, en siete años, desde 1998 al 2005, ha dejado 15 mil desempleados y pérdidas por más de 66 millones de dólares, según datos del Instituto Ecuatoriano de Propiedad Intelectual. Pero a la par esa actividad ilícita ha logrado abrirse un campo de apertura tal en el país que logra, actualmente, que se vendan 70 millones de CD’s y DVD’s y alrededor de 10 millones de libros piratas por año.


Incluso, según datos del Servicio de Rentas Internas (SRI), existen en Quito y Guayaquil alrededor de 2.000 establecimientos “legales” y reconocidos que venden CD y DVD piratas. Juan Álvarez, funcionario del SRI, comenta que los permisos se otorgan porque son para negocios “nosotros no podemos saber que una vez que tienen el permiso lo utilizan para la piratería”.


Así el problema, incluso, va extendiéndose hacia la piratería de textos. Según la Cámara del Libro, anualmente en el Ecuador entran un promedio de 5 mil textos, de los cuales el 30% son copiados y vendidos en versiones más económicas en los diferentes mercados. Los textos legales, médicos, de uso de software, psicológico y empresarial, son los más copiados por los estudiantes universitarios en el Ecuador.


La razón de que esto suceda es que si bien quienes se dedican a esta actividad conocen que están expuestos a los controles de las autoridades, ellos consideran que vender estos artículos les permite además ejercer su derecho laboral.

         2000 establecimientos hay, reconocidos por el SRI, en Quito y Guayaquil que venden mercancía pirata.

Por ejemplo, Marta Zúñiga, comerciante que todos los días monta su puesto de ventas de música y películas en la avenida Amazonas, frente al CCI, está en este negocio hace 5 años y con el dinero que gana paga la educación y alimentación de sus dos hijos.


Marta no entiende cómo esta actividad pueda ser ilegal: “los artistas ganan millones y una, pobre, apenas gana para comer diario. Un disco o dos que se copien no perjudica a nadie”. Ella invierte 0.30 centavos de dólar por cada disco de música y 0.75 centavos por cada película. En el primer caso obtiene el 200% de ganancias y en el segundo el 100%.


Así como Marta, Juan Guaimialama, posee un puesto de ventas cerca del penal García Moreno (centro de Quito). Este informal tiene su propia teoría sobre su actividad económica. “Los que me compran no tienen plata para irse al cine ni para esos conciertos aniñados, y yo hago que la música y las películas lleguen a todos y no solo a los ‘pelucones’; cómo van a decir que eso es piratería, si es obra social”, indica convencido.


La  Asociación de Comerciantes de El Tejar defiende la venta de estos productos ya que, según sus datos, con este trabajo se mantienen alrededor de 500 familias solo en el Centro Histórico capitalino.


Pablo Díaz, representante de los comerciantes minoritarios, afirma que el mercado de “distribución de música y vídeos a precios populares”, como llama a la piratería, es sustento diario de alrededor de 10 mil habitantes de la capital; y que en Guayaquil, por ser puerto, la actividad  es mucho más grande, ya que se ha convertido en uno de los principales puntos de distribución de materiales de música y películas, para el resto del país.


Para Díaz, no se puede prohibir este tipo de trabajo si no se les da a los comerciantes otras opciones. “La culpa no es del que vende, sino de los que compran. Los vendedores solo están trabajando para mantener a sus familias”, opina.

70 millones de CD’s y DVD’s piratas se venden al año en Ecuador, además de 10 millones de libros.

En su afán por detener el avance de la piratería, el IEPI junto al Banco Interamericano de Desarrollo, realizaron jornadas de capacitación sobre este tema a las autoridades. Los resultados fueron poco visibles, según el IEPI. Estos actos, lejos de concienciar a las personas sobre el delito, provocaban solidaridad con los pequeños comerciantes.


Además, según la Intendencia de Policía se han realizado 37 en Pichincha y 11 en Azuay contra la piratería, pero hasta ahora no se ha iniciado ningún juicio penal por falsificación y robo de propiedad intelectual.


Hasta el 2005, las casas disqueras aseguraban que el 98% de discos de música y el 100% de películas eran pirateados, pero este año la piratería de música disminuyó en un 20%, porque se sobresaturó el mercado disquero.


“Hubo tantos discos que ya nadie los compra, ahora prefieren los originales porque son baratos y tienen mejor sonido; por eso interesa más la piratería de películas y las tiendas de discos se han levantado nuevamente”, afirma Javier Albuja, gerente de ventas de Universal Music. Albuja añade que debido a esto, en Guayaquil, se pretende abrir para diciembre dos nuevas tiendas de discos originales.

Lucía Real Hidalgo
lreal@telegrafo.com.ec
Reportera - Quito