Palabrería tropical
Xavier Andrade Andrade
Antropólogo, especializado en cuestiones urbanas y visualidad. Ph.D. (c) The New School For Social Research. Coordinador del Programa de Antropología Visual de la FLACSO-Ecuador.
xandrade13@hotmail.com
La versión oficial del proyecto de reorganización y planeamiento oficial de Playas suena a un cuento de hadas: promete todo lo que las administraciones socialcristianas no han hecho nunca antes. Promocionan decisiones consensuadas con la población, antes que una imposición autoritaria. Hablan de favorecer el desarrollo comunitario en lugar de los intereses corporativos, prometen el desarrollo sustentable en vez de la venta de la Costa a las inmobiliarias, juran la defensa de las tradiciones locales antes que su exterminio, vislumbran el respeto a un paisaje arquitectónico de baja escala en contra del desarrollo vertical arbitrario.
No obstante, todas las evidencias apuntan hacia lo contrario. No solamente el paisaje genérico creado en Guayaquil con la concesión del espacio público a fundaciones privadas y la venta del mismo a franquicias locales e internacionales, atestiguan la cortedad de mira de las autoridades que han visto en la exportación de este modelo a las ciudades cercanas como uno de sus logros. También lo hacen las amenazas contra los balseros –fuente patrimonial que todavía carece del reconocimiento oficial del Estado y que se ha visto ya directamente amenazada por el proyecto a imponerse en Playas; el diseño de un malecón con una imagen de modernidad que no dialoga con el entorno urbano; el rápido desarrollo de ciudadelas cerradas que harán del tramo más bello de esta costa una colección de fortalezas de proverbial mal gusto para las clases medias; y, claro, el ultrapublicitado edificio donde dicen que pasará sus días (de vez en cuando) una artista decadente. Tan aldeana y patética la propaganda de este último y tan impositivo el bodrio construido como paradigma de lo deseado, que todo lo actuado hasta ahora da cuenta solamente de las verdaderas intenciones que se hallan detrás del discurso.
Es de ingenuos pensar que esta vez los socialcristianos van a hacer bien las cosas: que les va a importar el medio ambiente, la gente del pueblo y la identidad local. Es de desmemoriados soñar que Playas será una excepción en sus políticas de maquillaje de las ciudades. Es de ilusos pensar que el desarrollo de ésta va a vivir una discusión democrática. Es de estúpidos creer en la utopía que prometen modelos de progreso que, privilegiando los intereses del capital corporativo, han aniquilado las bondades locales.