Tomada de la edición impresa del 16 de septiembre del 2008

Gobierno boliviano retoma diálogo

En La Paz, partidarios del  Gobierno realizaron ayer una protesta para rechazar a los prefectos opositores y respaldar a Evo Morales.  | FOTO: AP

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En La Paz, partidarios del Gobierno realizaron ayer una protesta para rechazar a los prefectos opositores y respaldar a Evo Morales.

Opositores autonomistas para pacificar Bolivia planifican un documento que sirva de base para la negociación.

EFE/AFP


El diálogo entre el Gobierno de Evo Morales y los opositores autonomistas para pacificar Bolivia avanza y planifica elaborar un documento que sirva de base para la negociación, informaron ayer fuentes oficiales.

Mientras tanto, miles de seguidores del presidente Evo Morales se manifestaron ayer, en La Paz, para pedir justicia por las muertes violentas en la región de Pando, en dos marchas donde también corearon lemas contra Estados Unidos.

La segunda reunión entre el vicepresidente del Gobierno, Álvaro García Linera, y el prefecto (gobernador) comisionado por los opositores en esta mesa de diálogo, el tarijeño Mario Cossío, finalizó la madrugada de ayer con expectativas optimistas.

Cossío, prefecto de la sureña Tarija, expresó al finalizar la reunión que ambas partes están cerca de cerrar las bases de un acuerdo mediante un documento marco que se preveía esté listo ayer.

El documento base sobre el que trabajan Gobierno y oposición establece las condiciones de la negociación, entre ellas, los actores del diálogo, los temas de discusión, quiénes serán los mediadores o “facilitadores” y cuál será la metodología de trabajo, según el diario La Razón.

Ambas partes han anticipado que los principales temas de negociación serían las rentas petroleras procedentes del Impuesto directo a los Hidrocarburos (IDH), el proyecto constitucional que impulsa el Gobierno y el régimen autonómico que defienden los líderes opositores de cinco de las nueve regiones del país.

Gobierno y opositores tienen previsto reunirse de nuevo, cuando el presidente Evo Morales regrese de la cumbre de emergencia sobre Bolivia que celebró ayer la Unión de Naciones Suramericanas (Unasur) en Chile.

Venidos de la inmensa ciudad dormitorio de El Alto, en las alturas de la capital, donde viven comunidades indígenas de las que es oriundo Evo Morales, los manifestantes desfilaron en medio de un concierto de petardos, blandiendo banderas bolivianas, símbolo de la unidad nacional.

“Prefectos, asesinos. Queremos su cabeza”, gritaba la multitud en referencia a los enfrentamientos surgidos en cinco regiones ricas (Santa Cruz, Pando, Beni, Tarija y Chuquisaca), que se oponen abiertamente al presidente socialista.

“Estamos dispuestos a dar la vida para defender al compañero Evo”, declaró Hermina Choquetarki, una madre de familia de 50 años, cubierta con el tradicional sombrero redondo andino.

Las regiones opositoras, que tienen los principales yacimientos y tierras fértiles del país, reclaman una mayor autonomía y el impuesto sobre los hidrocarburos que el Gobierno les quitó para financiar un fondo para los ancianos. 

Los partidarios del mandatario Morales tomaron como principal blanco al gobernador de Pando, Leopoldo Fernández, acusado por las autoridades de violar el estado de sitio en esa región del norte, donde un balance provisorio cifra en 18 los muertos, aunque el Gobierno suma 30, y en un centenar los heridos.

Un espantapájaros con la efigie del gobernador circulaba entre las filas de manifestantes que recorrían las inclinadas calles de la ciudad.  “Leopoldo, cabrón, El Alto está caliente”, gritaba a pleno pulmón una manifestante, con su hijo dormido a la espalda.

Las fuerzas del orden, equipadas de escudos y máscaras antigás, establecieron un cordón policial cerca de la embajada de Estados Unidos para impedir que el cortejo se acercase al edificio.

El prefecto de Pando, Leopoldo Fernández, por su parte, denunció ayer que “al menos media docena” de dirigentes cívicos fueron detenidos ayer en la localidad de Cobija por militares, al regir un estado de sitio tras los incidentes del jueves pasado en esta región de Bolivia.

Mientras el prefecto hacía su denuncia, el fiscal general de Bolivia, Mario Uribe, anunciaba el inicio de un proceso penal contra el gobernador Fernández, acusado de ser el autor intelectual de las muertes de campesinos. En la marcha, los partidarios del Gobierno corearon eslóganes hostiles al diplomático estadounidense Philip Goldberg, expulsado del país, la semana pasada, por el mandatario boliviano, quien le reprochó apoyar la oposición.

Relaciones con EE.UU. no se han roto


Un llamado a la comunidad internacional para que esté vigilante al desenlace del problema político y a la defensa del régimen boliviano legal y democráticamente constituido, formuló ayer el embajador de Bolivia en Quito, Juan Javier Zárate.

Indicó que el Gobierno investiga sobre el contrato de extranjeros para que generen el caos y la violencia en el país, mientras que aseguró que las relaciones con los EE.UU. no se han roto ni en lo comercial ni en lo político, pese a la expulsión de los diplomáticos de lado y lado.

Zárate hizo estos pronunciamientos  al recibir en la sede de la Embajada de Bolivia, en Quito, a representantes del Comité de Solidaridad, conformado por organizaciones indígenas y sociales del país, que respaldan al Gobierno boliviano. El comité, conformado por la Conaie, Ecuarunari, Fenocín y la Asamblea Popular Salesiana, por intermedio de su vocero, José Salcedo, sostuvo que la violencia no lleva a ningún resultado bueno, por lo que es importante que el pueblo boliviano resista a la provocación. (PG)