Se estudia la creación de un centro ambiental para el cuidado de los animales decomisados del contrabando.
Decomisar animales silvestres que son víctimas de los depredadores y traficantes de especies se ha convertido en una tarea cotidiana para los agentes de investigación ambiental. Tal es así que, desde el año 2000 hasta el 2008, la Unidad de Policía de Medio Ambiente (UPMA) ha recuperado aproximadamente 11.357 vidas selváticas.
No obstante, los continuos decomisos limitan los espacios de las reservas naturales privadas debido a que son los únicos lugares autorizados para albergar a los ejemplares protegidos.
“No todos los zoológicos o áreas silvestres quieren acoger al animal”, explicó Juan Carlos Vizcaíno, jefe de la Unidad de Policía Ambiental de la provincia del Guayas, al asegurar que se debe a que muchas de las especies recuperadas tienen que seguir un proceso de adaptación extenso para mejorar su salud a causa de que fueron maltratadas por sus captores.
Vizcaíno comentó que el maltrato de los animales es tal que, por ejemplo, en un decomiso “realizado en Quito encontramos una tortuga que la usaban para el tiro al blanco”. “Solo la tenían para sostener latas y botellas sobre su caparazón, mientras jugaban con armas disparando contra su integridad”, explicó.
Esta realidad ha motivado la necesidad de crear un centro estatal para el tratamiento y reinserción de las especies rescatadas por la Policía.
Su construcción es impulsada por el Ministerio de Ambiente mediante la contratación de una consultoría, que elaboró los diseños del proyecto que permitirán incorporar un área de rescate acorde al comportamiento del tráfico ilegal de la vida silvestre (fauna y flora).
Patricia Galiano, responsable del proyecto por parte del Ministerio de Ambiente, indicó que la iniciativa de esa cartera estatal surgió ante la necesidad de realizar un seguimiento y monitoreo efectivo de los animales que son víctimas de las actividades ilícitas.
Otro de los motivos -dijo- es la negativa de algunos centros privados, que se oponen a albergar las especies que registran mayor demanda de decomiso.
La construcción es impulsada por el Ministerio de Ambiente mediante una consultoría
Este caso lo lideran las aves, ya que, según un estudio realizado por ese ministerio, es el grupo más numeroso (39%) de especímenes recuperados por la Policía Ambiental, seguidos por los mamíferos (33%) y reptiles (28%).
La evaluación se basó en los decomisos realizados entre el 2003 y 2008, período en el que fueron rescatados 6.878 animales.
El estudio revela, también, que un 50% de las vidas silvestres recuperadas proviene de áreas naturales del Trópico y subtrópico oriental, el 43% del occidente y el 18% que tiene como área de distribución las regiones templadas y altoandinas del Ecuador.
Para garantizar la reinserción de las especies a su hábitat natural se presentaron tres alternativas tendentes a la ubicación del centro: una, la población del Chaco; otra, el área cercana a la vía Tena-Talag, y en la vía Puyo-Tena.
La edificación estará dividida en diversas zonas de albergue: la primera, denominada área de arribo, que permitirá realizar los registros y evaluaciones iniciales a los ejemplares entregados por las autoridades de control policial.
“Lo ideal es valorar al animal, previamente, para determinar si se lo puede liberar en su hábitat”, explicó Galiano, al aclarar que si por su estado no amerita la reinserción al medio silvestre este ingresará a programas de investigación que generen información relacionada con el cuidado de la misma especie.
De la misma forma -dijo- pueden participar en campañas de crianzas de las vidas silvestres amenazadas.
El área de cuarentena también ha sido incorporado en el proyecto, con el fin de mantener bajo monitoreo al espécimen, para establecer posibles amenazas patógenas (contagiosas) de las que sería portador. Dependiendo del tipo de patología encontrada, la especie puede ser tratada dentro de esa misma área o trasladada a zonas más especializadas.
Dentro de la sección de cuarentenaria se habilitará un área de aislamiento, el cual cumple con el objeto de mantener a los animales durante un tiempo prudente para someterlos a observaciones con el fin de determinar el grado de adaptabilidad a las condiciones del centro y el estado de salud, psíquico y físico.
Para rehabilitar la fauna silvestre se incorporará un área que servirá como campo de entrenamiento para valorar técnicamente su estado, con el fin de reinsertarlo a su medio natural.
Se establecerán alianzas estratégicas con las unidades privadas que trabajan en este tipo de tarea en el Ecuador, según las bases del proyecto para el funcionamiento del nuevo Centro Nacional de Investigación y Manejo de Vida Silvestre.
Esto será posible gracias a que algunos de esos centros han sido autorizados por el ministerio para que asuman el cuidado de las especies.
Franklin Bucheli, director regional del Ministerio de Ambiente en el Austro, afirmó que se han autorizado espacios ambientales porque cuando se realizan decomisos hay especies maltratadas que necesitan mantenerse en cuarentena para verificar su estado, edad y hábitos alimenticios.
Bucheli explicó que uno de esos casos es el de la Empresa Municipal de Aseo de Cuenca, que cuenta -recientemente- con una licencia ambiental para mantener habilitado un área de cuarentena y de rescate que permita albergar a los animales que son rescatados.
Otra reserva autorizada es el Centro de Protección Ambiental Santa Martha, ubicado al nororiente de Quito. La inversión para el funcionamiento de esta sobrepasa los US$ 5.000 mensuales.
Jonny Córdova, director de la reserva ambiental, contó que aunque no reciben ningún apoyo gubernamental, ofrecen al animal un diagnóstico completo sobre las condiciones en que se encuentra.
Aclaró que las especies que se encuentran en malas condiciones permanecen un tiempo en el centro, mientras las que presentan buen estado son reinsertadas a su hábitat natural.
Se prevé que en los próximos cinco años el centro estatal esté listo para albergar a las especies que -en la actualidad- son trasladadas a las reservas privadas.
El proyecto es analizado por el Ministerio de Ambiente. Cuando sea aprobado pasará al Ministerio de Finanzas para que se asignen los aproximadamente US$ 800.000 que se necesitan para su construcción y equipamiento.
Richard Eugenio & Sonia Rivera