Científicos pronostican que el cambio climático formará ciclones más poderosos y violentos.
Diez tormentas tropicales y cuatro huracanes integran la lista, hasta el momento, de la temporada ciclónica del Atlántico de este año, que empezó en junio y se extenderá hasta el mes de noviembre.
De las tormentas, a saber: Arthur, Bertha, Cristóbal, Dolly, Edouard, Fay, Gustav, Hanna, Ike y Josephine, solo 4 se han convertido en huracanes: Bertha, Dolly, Gustav y Hanna.
A su paso, los también llamados ciclones, han dejado una estela de muerte y destrucción en el Golfo de México y el Caribe. Gustav y Hanna sumaron cerca de 500 muertos y alrededor de 800.000 afectados en Haití, mientras que solo Gustav provocó 10 fallecimientos en en los estados de Luisiana y Florida (EE.UU.) y cerca de 2 millones de evacuados que, poco a poco, están regresando a sus casas.
El huracán -llamado así por los mayas- cambia de nombre según el lugar donde se forma. Por ejemplo, en Japón, se llama tifón; en la zona del Atlántico Norte y Caribe, huracán; mientras que en Australia toma el nombre de “willy, willy”.
El coordinador del centro de pronóstico del Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi), Juan Palacios, explica que los huracanes se forman, normalmente, en la zona ecuatorial del planeta y siempre lo hacen en el océano, porque para que se forme necesita temperaturas de la superficie del mar que sean mayores a los 26 grados centígrados.
Esto ocasiona -precisa- una evaporación en la superficie oceánica y con la presencia de gran contenido de humedad en la atmósfera empieza a tomar forma de remolino por la acción de los vientos alisios que existen en esta zona tropical.
Antes de que el fenómeno natural se convierta en huracán, pasa por una primera fase denominada perturbación tropical. Palacio indica que luego se incrementa su velocidad, con vientos mayores a 60 kilómetros por hora y la presión atmosférica sigue disminuyendo, por lo que se forma una depresión tropical. Al final, cuando la velocidad del viento supera los 110 kilómetros por hora, nace el huracán.
Un reciente estudio de la revista británica Nature destaca que el número y la intensidad de los ciclones aumentarán en los próximos años debido al calentamiento de los océanos, como consecuencia del cambio climático que vive el planeta.
El director del Programa de Cambio Climático de la Facultad de Ingeniería Marítima y Ciencias del Mar de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol), José Luis Santos, coincide con esta investigación y señala que el aumento de la temperatura de la superficie oceánica subirá los valores máximos estimados en los vientos de los ciclones tropicales en el Atlántico haciéndolos más poderosos y violentos.
La oficial del programa Área de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas, Cecilia Falconí, complementa la explicación y resalta que el incremento de temperatura en la superficie de los océanos y en la atmósfera intensificará el ciclo del agua. Esto significa que ocurrirá más evaporación (de agua) desde la superficie de la tierra y el mar, y a mayor velocidad.
Debido a ello -añade- se acumulará más energía en la superficie del océano y aumentará la velocidad de circulación del aire, originando vientos más veloces que pueden generar huracanes más fuertes.
Santos, incluso, asegura que en las últimas décadas ya se registra una tendencia en el aumento del número de ciclones, lo cual “puede ser atribuido al calentamiento causado por los gases con efecto invernadero”.
Juan Palacios, del Inamhi, no descarta que los tifones tomados de la mano del calentamiento global traigan a futuro más muerte y destrucción. “Los huracanes tienen sus génesis en los océanos y si estos se calientan, las tormentas tropicales tendrán más energía”.
En efecto, el Centro Nacional de Investigaciones Atmosféricas de Colorado y el Centro Nacional de Investigación Atmosférica (NCAR) en EE.UU., analizaron la frecuencia de este fenómeno meteorológico desde el año 1900 hasta 2005. Así, llegaron a la conclusión de que hoy en día se produce el doble de huracanes que hace 100 años. Los científicos identificaron tres períodos diferentes desde 1900 en los que la frecuencia de los huracanes y las tormentas tropicales aumentaron de forma drástica.
Durante el primer período, entre 1900 y 1930, hubo una media de seis tormentas tropicales, cuatro de las cuales fueron huracanes. En el segundo, entre 1930 y 1940, hubo diez tormentas tropicales, de las cuales cinco fueron ciclones.
Por último, entre 1995 y 2005 se produjeron 15 tormentas tropicales, de las que 8 fueron huracanes. Según los autores del estudio, el aumento de la temperatura de la superficie de los océanos provocada por el cambio climático es la causa principal para este incremento. Santos explica que entre los factores que influyen en los ciclones están el calentamiento de la superficie del mar y la inestabilidad atmosférica.
Estos meteoros han estado confinados a un número limitado de regiones, como el norte del Atlántico y el norte del Pacífico, donde se les conoce como tifones. Sin embargo, recientemente, en casos atípicos, se han formado huracanes en lugares inusuales. Es ahí donde Santos ve una señal de peligro.
En 2004, el huracán Catarina se formó en el Atlántico sur y tocó tierra en Brasil. Un año después, el huracán Vince, que se formó cerca de las islas de Madeira (Portugal), se convirtió en el primero en llegar a España.
El científico no descarta que debido al calentamiento global se pronostique a futuro que países como Ecuador, Colombia y Venezuela se vean también afectados con un aumento en la intensidad de las tormentas. “El cambio climático aumentará la frecuencia de los huracanes y podrían presentarse en zonas donde antes no se habían visto”, indica.
Según datos del Instituto de Hidrología Meteorología y Estudios Ambientales de Colombia (Ideam) al momento el 80% del país se verá afectado con una fuerte temporada invernal debido a la influencia del sistema de huracanes Hanna, Ike y Josephine, que están pasando por el Caribe. “Esta es una gran amenaza pero creo que tenemos tiempo de evitarla, si recortamos las emisiones de gases de efecto invernadero”, agrega Juan Palacios.
Desde 1980 hasta 2005 han pasado por América y el Caribe más de 40 huracanes. Dos de los más mortíferos han sido el Mitch, que en 1998 provocó 10.000 muertos en 7 países de Centroamérica, y en 2005 el Katrina, que dejó 1.833 víctimas mortales en Nueva Orleáns, (EE.UU.).