La primera, si no la única misión del periodismo, es la de informar con veracidad, presentando datos completos que se sustenten en un proceso previo de investigación rigurosa, seria y responsable. Es decir que dentro de un medio se debe actuar con una ética que sea capaz de mantener en equilibrio al quehacer periodístico frente a las necesidades que le surgen, como empresa, para sobrevivir en el mercado de la información. Cuando se anteponen las necesidades empresariales a las informativas, la ética deja de funcionar.
Se trata de un conflicto de vieja data, que se pone de manifiesto durante el desarrollo de eventos, sean estos deportivos, culturales o espectáculos en los que uno o varios medios han fungido de auspiciantes. Con frecuencia, el acuerdo establecido entre los organizadores y el medio que brinda el auspicio establece condiciones que, por un lado, restringe a los otros medios en la realización de sus coberturas, amparándose en la exclusividad que se le otorga al auspiciante, mientras que a éste, de manera tácita se le limita la objetividad al momento de reseñar o informar sobre lo ocurrido, lo que deviene en un continuo y generalizado "hablar bien", ocultando las falencias y resaltando las virtudes del evento.
En principio, el auspicio de un evento es un canje empresarial, y como tal no tiene por qué afectar a la práctica periodística. Así lo explica Sebastián Corral, gerente de Teleamazonas: "los promotores de los eventos lo que quieren es tener exposición publicitaria; entonces nosotros les damos cuñas, y a cambio tenemos una presencia en el material impreso y en el evento".
El problema surge cuando el auspicio se convierte en la excusa para que un determinado medio se adueñe del evento. Rosa Elena Vallejo, reportera del programa "Gente", transmitido por Ecuavisa, afirma que el asunto de la restricción a medios no auspiciantes "es una traba para los periodistas porque limita mucho… como ya negocian con un canal, el resto no tenemos acceso a nada, ni a la llegada de los artistas, ni a ruedas de prensa, ni al concierto; entonces se deja de informar".
Ese "dejar de informar" al que se refiere Vallejo podría considerarse como la manifestación visible del desequilibrio que se produce en la ética periodística cuando un medio se guarda para sí las ventajas que obtiene como auspiciante de un espectáculo.
Es necesario revisar el rol que cumplen los medios cuando se convierten en socios de los empresarios...
Para el analista de marketing, Andrés Seminario, "la entrega de una exclusiva por parte de los organizadores sí parte de la presunción de que el medio le va a dar, primero, un tratamiento favorable a la empresa, y segundo un tratamiento extenso", ante lo cual cuestiona la práctica de dar exclusivas, pues a los empresarios les conviene tener más coberturas para promocionar su evento; "la razón por la que los empresarios entregan exclusivas es que, además de querer garantizar para sí una cobertura favorable, existen intereses comerciales detrás de la alianza con un medio".
Aunque el restringir el acceso a artistas y eventos a los medios no auspiciantes es una práctica común dentro del periodismo de espectáculos, y en menor medida el deportivo, esto no sucede siempre, ni pasa en todos los casos. En ese sentido, Belén Acosta, Promotora del grupo Team Producciones, es clara al afirmar que a pesar de que tienen medios con los que trabajan siempre, en cada uno de los eventos que producen no se restringe el acceso a las coberturas ni las acreditaciones al resto de medios; ni se condiciona a los medios auspiciantes a que hablen bien del evento. "Muchas veces las restricciones las ponen los artistas, y luego la prensa saca notas en las que le echan la culpa a la empresa", explica.
Otro tanto sucede cuando la información que se emite no es fiel con la realidad. Acosta cuenta que en 2007, cuando se realizó el concierto de Soda Stereo en la ciudad de Guyaquil, un periódico de la capital publicó que el espectáculo había costado alrededor de un millón de dólares. "Esto no era cierto, porque el Ecuador no tiene un mercado que soporte una inversión tan grande. Esto nos trajo problemas con el SRI, porque querían que declaremos los impuestos sobre ese millón de dólares que no era real".
Es necesario revisar el rol que cumplen los medios de comunicación cuando se convierten en "socios" de los empresarios que organizan eventos.
A decir de Andrés Seminario, "el negocio de un medio es tener algo que no tenga su competencia", que traducido a la jerga del oficio es "la primicia". Sin embargo, el periodismo es algo más que un negocio.