Hubo una época de esperanza, que hoy ha desaparecido por completo.
La cartelera diaria de la televisión pone en evidencia la crisis de la producción educativa y cultural del Ecuador. Pero hubo una vez en que las cosas fueron distintas. A finales de la década de los setenta, Ecuavisa abrió los caminos con la creatividad de Nila Velásquez, hoy directora de la Fundación El Universo, para ciertos cambios.Rinconcito; Hacia la U; Punto, línea, plano, Imágenes, y Enfoque, fueron algunas de las producciones que creó esta educadora, acompañada por Marina Paolinelli, Marta y Verónica Icaza, y María Elena Ordónez. Rinconcito era un programa para niños pequeños; Hacia la U, daba orientación vocacional y se transmitía una vez por semana, Imágenes tenía como presentador a Paco Cuesta y se podía ver los sábados por la tarde, y Enfoque, en cambio, mostraba realidades sociales del Ecuador.
“Una isla es Aprendamos, que lleva más de cuatro años al aire y nació como iniciativa del gobierno municipal”
Durante la década de los noventa, surgieron otras iniciativas. Arcandina, programa infantil de María Elena Ordóñez, Doctor Expertus, que nació en Sí TV(hoy Canal Uno), bajo la mano de Galo Recalde y con la conducción de Úrsula Strenge. Entonces, ¿qué pasó? Nila Velásquez cree que la gente da por hecho que no interesan los programas educativos y culturales, y por eso, “nadie se atreve a proponerlos”. En este sentido, la doctora Velásquez, cree que hay un preconcepto. “Antes una se atrevía, hacía el piloto, luego las reuniones para proponerlo y después lo aceptaban”. Eso fue lo que ocurrió cuando nació Rinconcito, durante la época en que Carlos Icaza era el director de programación y producción de Ecuavisa.
A su juicio, “se vivía otra época. el canal no tenía competencia. Los ratings no eran electrónicos, y la sintonía era enorme. El chavo del ocho tenía cerca de 40 puntos de rating. Icaza recuerda que Nila Velásquez tuvo todo el apoyo y además, “se podía experimentar con la programación”. Pero, ¿cuál es la diferencia entre ese momento de principios de los ochenta y la época actual? “Vivimos un momento marcado por la tecnología. La TV ha perdido la posibilidad de hacer innovaciones de propuestas culturales. La TV debe tener responsabilidad social”. En este sentido, Carlos Icaza, opina que el nacimiento de un canal estatal como Ecuador TV, fue un acierto. Pero a medida que ha pasado el tiempo, y después de haber observado la programación, que ha tenido como fuerte la transmisión de la Asamblea, cambió de parecer. “La TV estatal es un bodrio, no hay programación. He tenido un desencanto con algo que pensé que sería importante”. Que la televisión pública y privada proponga algo innovador es necesario, pero ninguno de los dos sectores lo ha hecho.
Una isla es Aprendamos, que lleva más de cuatro años al aire, y que nació como iniciativa del gobierno municipal, específicamente de la DASE (Dirección de Acción Social y Educación), a la cabeza de Marcia Gilbert.
Desde el punto de vista de Icaza, se trata de un esfuerzo digno de televisión pública educativa, pero hay otras voces críticas que han visto en Aprendamos, la infantilización de los ciudadanos.
Gabriel Ruiz, gerente de Ventas de Teleamazonas, con más de diez años en este campo, dice que a través de su experiencia en medios, “el departamento comercial ha salido a vender estos productos más culturales y lo han logrado”.
“Las apuestas en este campo, están en manos de nuevas generaciones que puedan renovar las carteleras”
Se refiere a Día a día, Ecos y Treinta minutos plus. “La exigencia de los clientes, a diferencia de hace 15 años, no es simplemente del contenido del programa. La decisión la toman a través de las mediciones. Observan la cantidad de la audiencia. Generalmente los programas de Dinediciones tienen excelente calidad, contenido y producción. Eso hace que su audiencia sea interesante.
Tenemos entonces clientes que son resarcidos por la audiencia”.
Desde su punto de vista, un programa como Arcandina era excelente, alternativo en formato, pero no logró capturar público. Pero hay otras producciones que lo logran. Las de género investigativo son muy apetecidas por los clientes. Otra problemática a la que se enfrentan las producciones locales, en general, son los costos operativos. “En Teleamazonas la prioridad de programas serios y educativos es importante. Pensamos en la TV, no solo en función de comercialización, sino de educación”, opina Ruiz.
El tránsito hacia el desarrollo implica mayor educación. En los últimos años, ha habido una proliferación de carreras educativas profesionales ligadas a la comunicación, a los medios audiovisuales, y al cine.
Las apuestas en este campo están en manos de nuevas generaciones que puedan renovar las carteleras televisivas con propuestas que logren juntar a las audiencias y a los contenidos culturales y educativos. Vender cultura no debería ser una tarea tan ardua, sobre todo en una era en que los mercados de nicho tienen éxito. Las propuestas, posiblemente, deban nacer desde fuera de los medios.